Cinco delincuentes acumulan más de 320 detenciones en Valencia
Las Provincias, , 04-02-2011Cuando Remedios S. A., más conocida como ‘la Reme’, o Abdelghani E. pasan unos cuantos días entre rejas, el número de hurtos desciende en Valencia. Los dos se encuentran en el ‘top ten’ de los ladrones con más antecedentes policiales en la Comunitat. La mujer de 65 años acumula más de un centenar de detenciones, mientras que el marroquí ha sido arrestado en 67 ocasiones, la mayoría de las veces por pequeños robos al descuido.
Dentro de este grupo de malhechores con un amplio historial delictivo se encuentran otros dos magrebíes, Alid. M. y Nouredine B. – con unas 60 detenciones cada uno a sus espaldas – , y un español de 47 años, Francisco Javier E. S., con 33 antecedentes. Entre los cinco suman más de 320 arrestos. Todo un récord negativo que ha contribuido al aumento de los delitos en la ciudad de Valencia y otras poblaciones cercanas.
En los últimos años, coincidiendo con las salidas de prisión de algunos de estos delincuentes, se disparaba el número de hurtos durante los días que ‘la Reme’ o Abdelghani E. disfrutaban de su libertad provisional. «Cuando cumplen pena en la cárcel se nota. Esas semanas tenemos menos denuncias», explica un policía nacional de la Brigada de Seguridad Ciudadana.
Pero ¿por qué no pasan más tiempo en prisión por reincidencia delictiva? La respuesta a esta pregunta es difícil de entender para el ciudadano de a pie. Fuentes judiciales señalan que sólo se acumulan como antecedentes penales las sentencias que contiene el Registro Central de Penados y Rebeldes. Asimismo, el número de detenciones es muy superior al de condenas, especialmente porque muchas víctimas no acuden al juicio y los delincuentes son absueltos.
Además, algunos de estos ladrones ajustan al máximo el cálculo del valor de los artículos que sustraen. El motivo no es otro que no superar los 400 euros, el límite entre falta y delito. Si las medidas de seguridad de la tienda lo permiten, entran y salen del establecimiento todas las veces que puedan para repetir el hurto.
«Roban como si llevaran una calculadora en la mano», asevera el responsable de seguridad de una superficie comercial en Valencia. «Una vez pillamos a uno que tenía más cara que espalda. Antes de que lo registráramos, sacó las prendas que llevaba escondidas entre sus ropas y nos dijo el valor total en euros de lo que había hurtado», relata el jefe de seguridad.
Y también se conocen al dedillo el artículo 242 del Código Penal: «el culpable de robo con violencia o intimidación en las personas será castigado con la pena de prisión de dos a cinco años». Por ello, si la víctima los sorprende en pleno delito o la policía los apresa, no suelen ofrecer resistencia. «Al no existir violencia sobre las personas es muy difícil que ingresen en prisión», afirma un guardia civil adscrito al Grupo de Robos de Valencia.
Abdelghani E. es uno de los delincuentes del ‘top ten’ que mejor sabe interpretar la legislación penal española. El pasado verano no se sofocó cuando la dueña de la tienda Oh! Caterina lo encerró en su establecimiento del centro de Valencia hasta que llegó la policía.
La comerciante, cansada de encontrar perchas vacías en su local, centró su atención en un sospechoso y lo sorprendió en pleno hurto. La mujer cogió una fregona por si el ladrón era un hombre violento y cerró la puerta de la tienda, que estaba llena de turistas.
Abdelghani E. trató de escapar, pero tampoco se afanó en su intento de huida. Unos 20 minutos después, una patrulla policial llegó a la plaza Santa Catalina y se hizo cargo del malhechor. Los agentes no se sorprendieron cuando vieron la cara del individuo. Era un viejo conocido. Los 60 arrestos que acumulaba por aquel entonces avalaban su trayectoria delictiva.
Durante el tiempo que estuvo encerrado en el comercio, Abdelghani E. trató de convencer a los propietarios de la tienda para que le dejaran salir. «Nos dijo que su hermano era juez y otras sandeces», recuerda la mujer. Pero su labia no le sirvió de nada.
Tras pasar una noche en un calabozo del complejo policial de Zapadores, el marroquí declaró ante el juez de guardia y horas después volvía a las andadas. El delincuente fue multado por una falta de intento de hurto tras un juicio rápido.
Presión policial
La fuerte presión policial contra estos profesionales del robo al descuido ha contribuido a bajar notablemente el número de este tipo de delitos en Valencia. El Grupo de Hurtos de la Jefatura Superior de Policía monta operativos a diario en mercadillos y zonas comerciales para identificar y detener a malhechores como Remedios S., Abdelghani E., Alid. M. y Nouredine B.
En Alicante, los comerciantes y vecinos del centro de la ciudad son también las principales víctimas de los delincuentes reincidentes. Siete individuos acumulan gran parte de las detenciones por robos en tiendas y vehículos. Concretamente, a uno de ellos, identificado como S. S. F., de 40 años y nacionalidad española, le constaban 68 arrestos y 27 reclamaciones judiciales hace ahora dos años.
Los vecinos de algunos pueblos de l’Horta tampoco se libran de estos obstinados ladrones. En Alfafar, la Policía Local detuvo en la madrugada del lunes a Ángel R. L., con una veintena de antecedentes, por fracturar los cristales de dos coches para robar varios objetos de valor.
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