¿Loco de celos y nublado por el ron?

La Verdad, J. A. P. / J. A. G., 30-01-2011

El abogado Juan Francisco Pérez Avilés, con el expediente del caso. :: P. S. / AGM

No quería matarla, pero estaba loco de celos, agobiado por los problemas económicos y nublado por el alcohol. Así le aseguró ayer al juez Antonio F. E., el asesino confeso de Lady Jennifer Peralta de Armas, que mató con un pequeño cuchillo de cocina en Los Belones a la que hasta el miércoles era su pareja sentimental.

Tras pasar dos días vagando del Campo de Cartagena a Alicante y entregarse al final a la Guardia Civil por consejo de su familia y su abogado, Antonio ‘el Barranquero’, vecino de etnia gitana de La Unión de 34 años muy conocido por la venta de coches, pasó su primera noche en la cárcel de Sangonera. Así lo ordenó por la mañana el titular del Juzgado de Instrucción 2 de Cartagena, quien a la vista del testimonio de Antonio y las diligencias aportadas por la Policía Judicial, decretó el ingreso en prisión provisional hasta el juicio por un presunto delito de homicidio doloso.

Tras la comparecencia de Antonio en el Palacio de Justicia de la ciudad, su abogado, el prestigioso penalista Juan Francisco Pérez Avilés, explicó que el magistrado se había inhibido en favor del Juzgado de Violencia contra la Mujer por las circunstancias del caso.

Añadió que previsiblemente la investigación acabará en un año, pues la confesión la facilita, y que entonces se podrá fijar la fecha de la vista oral donde espera que haya un jurado popular. Abordará la responsabilidad penal por la muerte por una decena de puñaladas en el abdomen de Lady Yeni, una mujer de 34 años y origen cubano cuyo cadáver halló en la cocina del piso que compartía con Antonio en la calle Isaac Peral de Los Belones (Cartagena) su hija pequeña, de 9 años, al volver del colegio.

Arrepentido

«Antonio está absolutamente consternado y abatido, y rotunda y sinceramente arrepentido. Es ahora cuando está siendo consciente de la gravedad de los hechos», dijo Pérez Avilés respecto a la declaración de su cliente. Destacó que había estado «llorando y sollozando» casi todo el tiempo (al igual que en el cuartel de la Benemérita de Cartagena) y que el juez tuvo que pedirle que alzara un poco la voz.

En declaraciones a los periodistas, Pérez Avilés relató que su cliente afirmó admitió matado a su pareja «en el transcurso de una riña mutua», pero aseguró que no sabía lo que hacía porque entre otras cosas esa mañana había bebido ron.

«Antonio tenía un profundo estado de alteración de sus facultades volitivas [control de los impulsos] y mentales [razonamiento]. Es decir, era incapaz de manejar su voluntad. Estaba preso de un auténtico ataque de ansiedad, arrebato y obcecación, que le hacía no ser consciente de las consecuencias de sus actos. Así lo ha afirmado llorando y sollozando, y así vamos a demostrarlo», señaló el representante legal del reo.

Bajón en el nivel de vida

Pérez Avilés apuntó otros dos factores: que Antonio llevaba varios días en un estado de «ansiedad y nerviosismo» continuos, por «miedo» a no poder seguir viviendo si acababa su relación con Lady Yeni, «de la que estaba muy enamorado»; y que no podía manejar esa situación por su «celopatía enfermiza», que le hacía tener un sentimiento de posesión hacia ella más allá de la razón.

De forma colateral a lo primero, añadió que a esa disminución de sus facultades había contribuido un fuerte «deterioro» de su capacidad económica en los últimos tiempos, pues los gastos de su relación con Lady Yeni le obligaron por ejemplo a vender una casa en La Manga.

Ya ante la Guardia Civil, el criminal confeso admitió que su pareja le había manifestado su voluntad de cortar la relación. Vecinos de Los Belones dijeron a la prensa que era frecuente oír discusiones entre ambos, y que cuatro días antes del crimen ella había regresado al pueblo tras pasar quince días en Alicante supuestamente refugiada en casa de unos parientes para no ser víctima de malos tratos.

En todo caso, Pérez Avilés advirtió de que, si bien la pareja tenía discusiones como le puede ocurrir a cualquier otra, ninguna persona ha declarado en la causa abierta por la Guardia Civil «haber visto agresiones, lesiones o amenazas concretas».

El abogado mostró su confianza en que este hecho, junto a la declaración de su cliente del amor que profesaba a Lady Yeni y a la pequeña de ésta, a la que incluso «trataba como a una hija propia», y el hecho de que no tenía antecedentes penales, sean tomados en cuenta en el juicio. De cara a éste, espera que la pena cumpla el principio de «proporcionalidad».

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