La Guardia Civil fue a la casa del crimen horas antes de que hallaran el cadáver
La Verdad, , 28-01-2011Un policía judicial, con material recogido en la casa. :: ANTONIO GIL / AGM
Tal vez pudieron evitar una tragedia, pero no vieron nada extraño en torno a la casa, se fueron de vuelta al cuartel y horas después la tragedia ya era inevitable. Alertados por un vecino que al parecer escuchó gritos procedentes de la vivienda, agentes de la Guardia Civil acudieron al domicilio de Los Belones donde anteayer murió asesinada a cuchilladas Lady Jennifer Peralta de Armas la misma mañana en que el cadáver de la mujer fue hallado por su hija, una niña de nueve años.
Cuando la Benemérita llegó al número 12 de la calle Isaac Peral «no había nadie en la casa ni en los alrededores detectaron ninguna cuestión. Parece ser que el presunto autor salió después de la casa y en esa búsqueda es en la que está la Guardia Civil», aseguró ayer a los periodistas el delegado del Gobierno en la Región, Rafael González Tovar.
En esto coincidió la jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia hacia la mujer, Francisca Munuera. Señaló que la Guardia Civil se personó en el domicilio horas antes del hallazgo, pero «nadie le abrió la puerta y finalmente fue una llamada del 112 la que alertó a los agentes de los sucedido».
Gritos y discusiones
González Tovar añadió que «todos los indicios apuntan» a que el suceso, el primero de este tipo en 2011 en Murcia, «está relacionado» con la violencia machista. Pero advirtió de que «no se tipificará como tal hasta que no se sepan los últimos detalles» de la investigación.
Lo que ya ha trascendido por el relato de residentes del pueblo es que al sospechoso del crimen, Antonio F. E., el vecino de La Unión de 56 años y etnia gitana que convivía con Lady Yeni (como era conocida entre sus familiares), lo vieron fumándose un cigarrillo en el portal de la vivienda no mucho antes del hallazgo del cadáver por parte de la hija de la víctima, una pequeña que volvía del colegio.
Los comentarios sobre la actitud fría del supuesto asesino y el posible carácter premeditado del crimen, elevaron ayer la consternación y la indignación de los vecinos, quienes se concentraron al mediodía en memoria de la mujer y contra la violencia doméstica.
Durante toda la jornada, efectivos del Instituto Armado continuaron sin éxito el rastreo por toda la comarca de Cartagena para detener a Antonio, un vendedor de vehículos muy conocido en la zona y apodado ‘El Barranquero’ que según los testimonios recabados por este diario entre vecinos de la diputación cartagenera mantenía una relación tormentosa con la víctima.
Vecinos coincidieron en que la mujer, de origen cubano y 34 años pero afincada en España desde hacía catorce, se fue dos semanas a casa de unos familiares en Alicante porque, según habría confesado en la casa donde cuidada de unos ancianos durante un mes, sufría continuos malos tratos.
Lady Yeni volvió el domingo, donde los residentes también aseguraron que era frecuente escuchar desde la calle gritos y discusiones a la altura del céntrico piso de alquiler que ocupaban desde octubre.
‘Peinando’ la comarca
A pesar de las sospechas vecinales sobre las posibles agresiones, «no había denuncias previas ni una situación que alertara» sobre esta situación, dijeron el delegado del Gobierno y Francisca Munuera.
En cuanto a la búsqueda iniciada por la Guardia Civil, el responsable gubernamental expresó su confianza en que llegaría «a buen término en los próximos días». Al cierre de esta edición, efectivos de la Guardia Civil ‘peinaban’ de forma especial La Unión, donde según las fuentes consultadas fue visto por algún vecino la tarde del crimen.
De forma paralela, médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Cartagena realizaron la autopsia al cadáver, que a tenor de lo relatado por la vecina que avisó por teléfono al 112 presentaba al menos una decena de puñaladas en el abdomen. La mujer, de origen magrebí, afirmó que vio el cuerpo de Lady Yeni tendido en la cocina y en medio de un charco de sangre cuando minutos después de las dos de la tarde la hija de la víctima le avisó de que su madre «estaba en el suelo y no respiraba».
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