'Caza al moro' en la cárcel de Valdemoro

Cinco reclusos españoles mandan al hospital, con heridas graves, a tres musulmanes

El Mundo, QUICO ALSEDO / Madrid , 26-01-2011

«Vamos a mataros a todos», gritó el preso Martínez Sánchez, y con un pincho en la mano y una esvástica tatuada en el pecho acometió a otro recluso, magrebí.

Sucedió el pasado sábado 15 de enero, en el Centro Penitenciario III Madrid-Valdemoro.

La batalla campal, último de los episodios racistas en la cárcel según denuncia el sindicato Acaip, terminó con tres presidiarios musulmanes en el hospital, «porque la gravedad de sus heridas hizo inútil la enfermería de la cárcel».

Tras esto, Instituciones Penitenciarias decidió pasar a mayores y dispersar a los seis presos españoles que hostigaban, insultaban y agredían a presos magrebíes en la penitenciaría de Valdemoro.

Acaip denunciaba ayer, a raíz de este incidente, que «una caza al moro se ha abierto en la cárcel de Valdemoro», mientras que Interior negaba móviles racistas en las agresiones, si bien admitía haber tomado la decisión de disgregar el colectivo de presos.

El incidente del sábado 15 «fue el último de una larga saga», explican en Acaip. Sin ir más lejos, Martínez Sánchez, el recluso que comenzó la agresión según todas las fuentes, es responsable de otra agresión al recluso musulman Said Chedadi, condenado por los atentados del 11-S en Nueva York, en abril de 2008.

Después de eso, atacó también a otro preso magrebí en el globo ocular con otro pincho cuchillos que los presos se fabrican con objetos metálicos que se agencian en el presidio.

El sábado 15, el primer agredido, que tuvo que enfrentarse a cinco agresores, terminó con cortes en el cuello y en el pecho.

Fuentes penitenciarias aseguran que el líder del grupo de presos ahora disgregado es Santos Torres Torres, «el hermano pequeño de una saga muy conocida de delincuentes. Todos han pasado por aquí. El hermano mayor era un secuestrador muy conocido en la España de los años 80».

Después estaría Martínez Sánchez, con su esvástiva tatuada. También forma parte del grupo un preso de apellidos Muñoz Aceituno, el clásico caso de malhechor forjado en prisión: «Entró como un choricillo hace 10 años, pero a base de agresiones, alguna con arma blanca, lleva aquí ya muchos años».

Acaip denuncia que el ambiente de inseguridad en la prisión de Valdemoro es «insostenible».

Un día antes de la batalla campal entre moros y cristianos en el patio, se había registrado otra en la sala de la televisión. En ella, Rico Rodríguez, un preso antisistema que pasaba por allí, aprovechó para destrozar el mobiliario «sólo por fastidiar».

En las dos semanas transcurridas desde la pelea se han registrado tres incidentes más en Valdemoro: un preso enfermo mental rompió un doble cristal de un puñetazo, otros dos se enzarzaron en una pelea en el módulo siete y otros cuatro hicieron lo propio en Tránsitos. «Y ahora nos quitan 37 funcionarios más», dicen en Acaip. «Estamos avisando. Cualquier día nos tendrán que dar la razón».

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