Perlas del papel

De Tucson a Murcia

'La Razón' y 'La Gaceta' imputan a la izquierda el discurso del odio

El Periodico, Xavier Campreciós Periodista , 18-01-2011

Ya saben que a Sarah Palin le faltó tiempo para retirar de la web el mapa de EEUU con las dianas militares sobre los blancos demócratas a batir cuando la congresista Gabrielle Giffords, una de las señaladas, caía malherida en la matanza de Tucson. También que aquel cruento lance encendió una polémica allí (EEUU) y aquí (España) sobre el empozoñamiento de la vida civil y política por la virulenta retórica de la utraderecha mediática del Tea Party. Y que el Cazalla Party madrileño salió en tromba a negar la mayor, a absolver a Palin y a atribuir la única responsabilidad al pistolero de Tucson, lo que dicho sea de paso no negaba nadie de todos quienes denunciaban la insania del discurso del odio para denigrar y liquidar al adversario político.
También saben que en la madrugada del sábado tres individuos rompieron la cara al consejero de Cultura del PP de Murcia, Pedro Alberto Cruz, golpeándole con un puño americano en la calle. Y que Mariano Rajoy y el PP español y Ramón Valcarcel, presidente de Murcia y del PP local, han señalado este fin de semana al Gobierno español y a la izquierda política y sindical movilizada contra los recortes del Gobierno murciano del 22 de diciembre por la crisis, los más duros de España de no protegerles y hasta de fomentar aquella agresión

¿Qué hacía ayer el Cazalla Party?

El Mundo exhibía coherencia editorial: ni el Tea Party ni el PSOE eran culpables de las agresiones de Tucson y Murcia, y el PP no debía responsabilizar al PSOE sin saber ni siquiera quiénes fueron los agresores. Abc suscribía editorialmente lo último aunque alguno de sus columnistas desbarraba: «En Tucson escribía, por ejemplo, José María Carrascal no sabemos si el agresor estaba movido por la política, en Murcia, en cambio, sí».

Pero lo de La Razón no era coherencia ni solo opinión: Valcárcel acusa a la izquierda de la brutal agresión a su consejero, titulaba en portada. El editorial despotricaba del «matonismo de izquierdas»; y Cefas de «la banda de la porra», a la que adjudicaba todo «el odio» que «el centro derecha ha sufrido desde la transición».Y La Gaceta se salía, que todo vale: El PSOE de Murcia puso en el punto de mira al consejero agredido, titulaba en una primera donde Carlos Dávila sentenciaba: «El discurso del odio que está promoviendo la izquierda zapaterista y mediática del país está en el origen de atentados como el Murcia». Lo que va de Tucson a Murcia, ¿no?

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