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El guerrero de Pikine

Ibrahima Balde salió de su casa con 17 años. Estuvo a punto de venir en patera a España, pero luchó por lograr su sueño pese a la multitud de obstáculos que se encontró en él.

Diario de Noticias, Javi Gómez, 14-01-2011


Ibrahima era un chico de 17 años que jugaba en las ligas regionales de Dakar, Senegal. Allí, como él mismo ha reconocido, los partidos a veces se calentaban demasiado y acaban en una lluvia de piedras por parte de la afición rival. Por aquel entonces ya destacaba por su indomable lucha y por anotar goles.

Con 17 años, el joven, animado por un amigo de su padre, se marchó a Argentina para tratar de lograr su sueño. Poco antes de salir de su país, otro grupo de jóvenes le hizo una propuesta: viajar a España en patera. El joven lo rechazó, él quería conseguir su sueño y su objetivo era irse a Argentina para lorgrarlo. Cuando llegó al país de la albiceleste, Ibrahima se encontró con varios problemas. El primero era que desconocía el idioma; el segundo, que no tenía mucho dinero para poder sobrevivir, solamente 100 dólares; y el tercero llegó tras su primera prueba. Fue con Argentinos Júniors y la respuesta fue negativa. Tuvo que esperar a su segunda oportunidad.

Esta vez fue Vélez Sársfield. Al club de Buenos Aires sí que le convenció y pasó a formar parte del filial del conjunto que milita en la Primera División argentina. No fue un periodo fácil para el senegalés. Otro problema se interpuso en el camino de Ibra: el racismo. En Argentina tuvo algún encuentro desagradable por el color de su piel. “Un día que yo estaba viajando en el tren vino un tipo que me mostró la esvástica, me miró y me puteó. Mi color de piel me exige aún más; me llaman de todo, negro de acá, de allá”, explicó en una entrevista al poco de llegar a Argentina. Allí se acordaba mucho de Pikine, localidad próxima a Dakar. Pero era difícil que se le olvidase, ya que lleva grabado el nombre en una chapa que siempre cuelga de su cuello.

Difícil Salto al Atlético Pero su gran oportunidad estaba todavía por venir. José Sánchez Parra, descubridor, entre otros, del ex rojillo Valdo, le convenció para que diese el salto a España. También habló con Amorrortu, responsable de la cantera rojiblanca, y concretaron una prueba para ver si tenía suficiente calidad para formar parte de la plantilla del Atlético de Madrid B. Después de verle, los rojiblancos adquirieron sus derechos. Su sueño cada vez se acercaba más, pero de nuevo se encontraba con otro obstáculo. En su mismo puesto, el Atlético tenía a Borja, la mayor promesa rojiblanca Él era el titular indiscutible e Ibrahima iba a tener que luchar muy duro para conseguir disputar minutos. Pero el madrileño se marchó al Mundial sub"17 y el senegalés empezó a entrar en el once del filial. Y lo aprovechó. Tanto que Quique, recién llegado a un equipo que acabaría llevándose dos títulos pero que por entonces era una casa de locos, se fijó en él como recambio de Forlán y Agüero.

El senegalés debutó en liga contra el Sevilla hace un poco más de un año (el 2 de enero del 2010) saliendo en el once inicial. Ya ese día se ganó los primeros aplausos de la exigente grada rojiblanca. El 17 de enero marcó su primer gol en Primera y, poco después anotó el gol del empate en el 92 contra el Zaragoza, desató la euforia rojiblanca y la de Pikine, donde hubo hasta fuegos artificiales. Ibra, quien ostenta el récord de haber jugado con el dorsal más alto en la Liga, el 58, ya tenía su sueño en la mano, pero no se lo creyó y al día siguiente volvió a recorrerse los 30 kilómetros que había desde su casa hasta el entrenamiento y, por supuesto, lo hizo en su medio de locomoción habitual: el bus. “¿El nombre de mi chófer? Autobuses Llorente, 1,55 euros el billete”, declaró.

Soria y futuro navarro Una vez acabó la temporada y con el Calderón rendido a sus pies cada vez que saltaba al campo, el Atlético prefirió cederlo al Numancia para que se foguease ya que en el primer equipo rojiblanco las figuras de Forlán, Agüero y el recomprado Diego Costa eran demasiado largas. El senegalés se ganó un puesto en el once de Unzué desde el principio, pero una inoportuna rotura en el quinto metatarsiano le ha parado su progresión. El jugador ha entrado en la operación del traspaso de Juanfran y llegará a Pamplona en julio. El senegalés sigue agarrado a su sueño, ése que tanto le ha costado conseguir. A partir de verano, los partidos de Osasuna serán seguidos desde Senegal y, si logra marcar, Navarra y Pikine explotarán de alegría.

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