Un joven pierde la visión de un ojo en otra reyerta en Fuengirola
Diario Sur, , 14-01-2011Daniel Castillo ha visto truncada su carrera militar como tirador de largo alcance. Y no porque haya sido víctima del ataque de algún insurgente durante los cuatro meses que ha permanecido en Afganistán como miembro de la Brigada Paracaidista, sino porque un joven con el que había mantenido una discusión supuestamente le reventó un vaso en el ojo a la salida de una discoteca de Fuengirola la pasada Nochevieja. El presunto agresor, de origen magrebí, fue arrestado por la Policía Nacional unas horas después del suceso y, tras pasar a disposición judicial, quedó en libertad con cargos. Además, fuentes de la investigación aseguraron a este periódico que hay previstas más detenciones.
Tras una intervención quirúrgica de seis horas y otras dos operaciones para reconstruirle la cara y el conducto lagrimal a las que fue sometido en el Hospital Costa del Sol de Marbella, Daniel se puede sentir afortunado por haber salvado su ojo izquierdo, a pesar de que ha perdido un 90% de visión. «Lo que más me duele es que va a echar por tierra mi vida laboral, ya que aunque pueda volver al Ejército, nunca lo haré en mi unidad. Además, nunca he visto a un militar ciego», se lamenta este joven mientras se recupera en casa. Usa un parche para protegerse de la luz, pero los 89 puntos de sutura (30 en la córnea) son buena muestra de su herida de guerra. «Los médicos me han dicho que debo esperar al menos un año y entonces se verá si es posible un trasplante de córnea», afirma.
Los hechos ocurrieron en Fuengirola, la misma localidad donde fue apuñalado el joven de 19 años que este martes falleció en Carlos Haya, tras dos meses y medio hospitalizado, como ayer informó SUR. En el caso de Daniel, el escenario fue una discoteca. Según su testimonio, la disputa se originó en el interior del establecimiento cuando un chico se le acercó para recriminarle que estaba bailando muy cerca de su novia. «Le dije que no quería problemas, pero luego lo vi dándole un cabezazo a mi amigo, originándose después una pelea», relata. Tanto él como su amigo, que tenía la nariz rota y sangraba abundantemente, fueron expulsados del local. «Le insistí al portero en que si nos sacaban nos iban a matar, pero se desentendió a pesar de que los propios camareros le decían que nosotros no habíamos hecho nada».
Sin ambulancia
Ya en la calle, ambos grupos volvieron a encontrarse. «Mientras atendía a mi amigo, uno de ellos se acercó a mi hermana, así que me puse en medio y, de repente, otro me rompió el vaso en el ojo», afirma. Los propios agentes los trasladaron al servicio de Urgencias de Las Lagunas (Mijas), donde tras una primera exploración lo derivaron al hospital comarcal. «Nos dijeron que no había ambulancias disponibles, así que tuvimos que llevarlo en un coche particular», recalca su cuñado.
«Hemos sufrido mucho, aunque ahora lo importante es que lo tengo, que está conmigo, y esperar que cosas como ésta no vuelvan a pasar», asegura su madre, Matilde Fernández, que no se separa de su hijo desde entonces. «Después de todo el tiempo que ha estado tan lejos, ahora que lo tienes en casa te parece que está más a salvo, y luego resulta que no, que el peligro lo tenemos dentro de casa».
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