sahara bihotzean > sahara en el corazón
Salam Aleikum!
Zigor Alkorta e Iñaki Mendizabal, enviados especiales de DEIA, han permanecido en Tinduf y en los Territorios Liberados del Sahara durante diez días. Allí han podido pulsar el ánimo de los saharauis que viven en medio del desierto. He aquí el testimonio gráfico de su viaje.
Deia, 18-12-2010El pueblo saharaui está lleno de contrastes que dejan al visitante empapado de una extensa gama de sensaciones. Añoran el pasado pero se aferran al futuro: camellos y mercedes, melfas, turbantes y accesorios fashion, carencias y paciencia… El saharaui es un pueblo que no tiene nada y te lo ofrece todo. En segundos su casa pasa a ser tuya, te sientan a la mesa para compartir lo poco que tienen, para tomar té, para charlar. Se trata de un pueblo volcado con su familia, que cuida de sus mayores hasta el último momento, un pueblo que está dividido por fronteras impuestas a sangre y fuego. Un pueblo donde la mujer juega un papel decisivo, luchadora y responsable, siempre tratando de sacudirse la tradición machista que aún impera en la sociedad.
Viven en un lugar que no es el suyo, porque las “tierras liberadas” quedan lejos, demasiado lejos. Para el visitante estos paisajes son una enorme extensión de nada y para el saharaui significan toda su libertad, su futuro, su razón de ser. Despojados de tierra y de bienes, los saharauis apenas tienen motivos para sonreír, pero siempre tienen una mueca guardada, un gesto de acercamiento, y siguen soñando con un pedazo de dignidad, una dignidad que anida al otro lado del Muro impuesto por los marroquíes. Ansían la paz pero empiezan a ver en la guerra su única salida. Y luego está la luz de esos desiertos, blanca y limpia, que solo es equiparable a su ausencia, cuando la noche te atrapa, tupida de estrellas. texto: zigor alkorta
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