La silla que controla la prostitución
Las Provincias, , 18-12-2010Ioan Mihai, un ciudadano rumano viejo conocido de la Policía de Alicante, está en silla de ruedas, pero aún así ha conseguido imponerse como líder de una banda de proxenetas que supuestamente controla la prostitución en la avenida de Denia. Mihai, quien al parecer maneja con mano de hierro su organización, compareció como acusado hace unos días en un juicio celebrado en Alicante por prostitución y falsedad documental.
El testimonio de una de las chicas, que declaró como testigo protegida, desencadenó la detención de este ‘capo’ rumano y de otras 10 personas. Sin embargo, ya en el juzgado de instrucción, el resto de las prostitutas supuestamente explotadas se negaron a declarar contra él y desmintieron cualquier tipo de coacción o amenaza. Aseguraron que hacían la calle por voluntad propia, y que nadie las obligaba.
Sin embargo, la versión que sostuvo la Fiscalía en la vista oral es muy distinta. Según el escrito de acusación, la banda de Mihai trajo en 2005 a España a una joven rumana con la promesa de que iba a trabajar de camarera. Dos de los acusados la recogieron en Valencia y la condujeron hasta Alicante, donde el principal acusado «le manifestó que tenía que ejercer la prostitución para él, golpeando repetidamente una mesa y utilizando un tono amenazador».
Los dos secuaces de Mihai, según el Ministerio Público, trasladaron a la joven a la avenida de Dénia, donde era «controlada» por los presuntos proxenetas, «que realizaban continuas pasadas a bordo de un vehículo». La víctima, según su testimonio, era forzada a prostituirse «desde las 11 de la noche hasta las 6 de la mañana». Cuando acababa su jornada, la chica era «encerrada en un domicilio de Alicante», una situación que «se prolongó durante aproximadamente un mes y medio». Según contó la víctima, durante este tiempo no pudo escapar «por el miedo que tenía de que los acusados le causaran algún mal a ella o a su familia». Y es que, al parecer, a pesar de estar en silla de ruedas el principal procesado infundía un profundo terror tanto a las chicas como a miembros de organizaciones rivales.
Finalmente, la joven consiguió recuperar su pasaporte, que estaba en poder de los procesados, y escapó gracias a la ayuda de un cliente. Fue entonces cuando denunció su situación y guió a la Policía hasta Mihai y sus secuaces. Cuando los detuvieron, los agentes encontraron varios pasaportes falsificados que habrían servido para introducir a las chicas en el país.
Las penas
En sus conclusiones, el fiscal mantuvo su petición para Mihai de cuatro años y medio de cárcel, tres por un delito de prostitución y otro año y medio por falsedad documental. Sus dos supuestos cómplices en la explotación de las chicas también se enfrentan a tres años de cárcel, mientras que el resto de acusados de falsedad documental afrontan 1 año y medio de prisión.
Al margen de este juicio, que quedó visto para sentencia, el ‘capo’ de la silla de ruedas tiene varios procedimientos judiciales pendientes. Y es que, según las investigaciones policiales, Mihai habría cobrado a otros proxenetas por permitirles colocar a sus chicas en determinados puntos de la ciudad, e incluso le habrían ‘robado’ sus chicas a otras mafias de prostitución. Al parecer, la organización liderada por el acusado también estaría bajo sospecha por haber encargado una paliza a proxenetas rivales.
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