Kosovo renueva sin pasión a Thaçi

El partido del premier gana por la mínima las primeras legislativas de la independencia

El País, FÁTIMA RUIZ, 13-12-2010

Apagado el fulgor de los fuegos artificiales que marcaron la independencia, Kosovo se estampó con la negra realidad. La provincia serbia que mató al padre en febrero de 2008 ha tenido tres años para darse cuenta de que no sólo de soberanía vive el hombre. Hoy, el pequeño territorio al que sus potentes valedores internacionales aún no han sentado en la ONU sigue viendo cómo el paro golpea a la mitad de la población, la corrupción campa a sus anchas y la pobreza hace estragos. Lo mismo que hace casi tres años, cuando unos ciudadanos eufóricos se proclamaron libres en la calle con clamor de bocinazos. Ayer, en las primeras elecciones legislativas desde entonces, los ánimos estaban mucho más alicaídos. A las tres y media de la tarde y a menos de tres horas de cerrar los colegios, sólo el 34,1% de los kosovares había votado.

La mayoría de la población está desencantada con el héroe de la liberación nacional que cambió la guerrera de miliciano por la chaqueta de primer ministro. Y aunque volvió a otorgarle el cetro a Hashim Thaçi, lo hizo sin grandes entusiasmos, según el único sondeo a pie de urna, el de la ONG Gani Bobi. El Partido Democrático de la Serpiente como le apodaban sus colegas milicianos, antes de que moderara su discurso y se convirtiera en el abanderado de la entrada de Kosovo en la Unión Europea logró el 31% de votos frente al 25% de sus rivales y ex socios de coalición de la Liga Democrática del histórico Ibrahim Rugova, ahora en manos del alcalde de Prístina, Isa Mustafa. Un político al que se conoce por no inmutarse se le apoda el hombre de hielo y que ha capitalizado el resentimiento de los más golpeados por la perpetua crisis.

Otro que ha rentabilizado el enfado ciudadano es Albin Kurti, líder del Movimiento Autodeterminación, que obtuvo el 16% de los sufragios. Kurti es el rebelde por antonomasia de la antigua provincia serbia, que arremete desde hace años contra la tutela internacional de la ONU y propugna la unidad con los vecinos, agitando una idea que pone los pelos de punta en una región volátil en cuestión étnica: la de la Gran Albania. Autodeterminación puede convertirse en llave de Gobierno de confirmarse hoy los resultados, que obligarían a buscar pactos.

La Alianza Atlántica sufrió ayer un ataque en la localidad de Zulin Potok, donde una de sus oficinas fue tiroteada. Otro de los incidentes de la jornada tuvo lugar en el tenso norte, donde miembros de la minoría serbia 120.000 personas repartidas entre los enclaves interiores y Mitrovica atacaron autobuses dispuestos para ir a votar. Una muestra más de la difícil convivencia que obliga a reservar 20 de los 120 escaños que ayer se renovaban para minorías.

Belgrado regañó a sus hermanos del norte de Kosovo por no boicotear masivamente los comicios en un terreno que Serbia reclama aún como suyo, aunque con la boca cada vez más pequeña.

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