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«Parece ciencia ficción, nunca pensé que algo así podría pasar en el centro de Estocolmo, ni siquiera en todo el país»
La Voz de Galicia, , 13-12-2010| Una política amable con la inmigración
Poco faltó para que Estocolmo viviera una masacre prenavideña. Aunque el hecho de que solo muriera el atacante suicida que se hizo saltar por los aires es un consuelo para los suecos, el incidente previsiblemente tendrá consecuencias a largo plazo en lo que a la política de inmigración respecta.
El terrorista no podría haber elegido un momento y un lugar peores. Todo apunta a que quería arrastrar a la muerte a tantas personas como fuera posible en el momento álgido de las compras navideñas en la calle comercial más popular de Estocolmo. Que solo muriera el atacante y que hiriera de levedad a dos transeúntes no deja de ser un alivio para un país que se encuentra absolutamente consternado y que no conocía el terror de las bombas.
El ataque, sin embargo, ocurrió en un momento extremadamente sensible para los escandinavos. En esta época del año, la festividad de santa Lucía el 13 de diciembre marca la llegada de un período de paz, y se rinde también tributo a los galardonados con Premios Nobel.
«Parece ciencia ficción, nunca pensé que algo así podría pasar en el centro de Estocolmo, ni siquiera en toda Suecia», dijo el fiscal Thomas Lindstrand. ¿Se trató de una obra de un terrorista o fue una acción bien preparada de Al Qaida? Los servicios secretos de países occidentales llevaban desde octubre advirtiendo de un posible atentado y consideraban como momento probable una franja de tiempo «hasta Navidad».
«De momento no podemos descartar nada», dijo el portavoz de la Sapo, Andersberg Thornberg. Aun así los indicios parecen apuntar a que se trató de un suicida que actuó en solitario, porque Al Qaida no suele hacer comentarios acerca de un ataque hasta que este es perpetrado, y el del sábado, fue justificado antes. El correo enviado a la agencia TT y a la policía minutos antes de las detonaciones es un duro golpe añadido para Suecia, donde el conservador primer ministro, Fredrik Reinfeldt, se esfuerza por preservar la política de inmigración tradicionalmente liberal y por mantener un tono más amable hacia la creciente minoría islámica que el de su vecino danés.
Que se diera a conocer el contenido de la amenaza escrita no facilita las cosas. En ella, un hombre – lo más probable el suicida – llama a la «guerra santa» contra Suecia «Ahora vuestros hijos, hijas y hermanas deberán morir», decía.
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