Cuidadoras, extranjeras, pero con derechos
Diario Vasco, , 10-12-2010La mayoría de las veces aceptan a gusto estos trabajos y se convierten en las personas que más tiempo pasan con nuestras personas mayores, dándoles cariño, atención y siendo un apoyo fundamental para ellas y para nosotros. Casi siempre este trabajo es reconocido y valorado por las familias, y se crean verdaderos lazos de familiaridad, solidaridad y apoyo mutuo. Y de esta manera ellas nos conocen, aprenden nuestras costumbres y se encuentran menos solas. Es un hecho que gracias al trabajo de empleadas de hogar han sido muchas las mujeres que han podido regularizar su situación y que hoy pueden plantearse continuar su proyecto de vida aquí mirando al futuro con ilusión.
Pero también hay ocasiones en las que, valiéndose de su frágil situación, a causa de las exigencias de la Ley de Extranjería, se abusa de ellas y se les obliga a trabajar en unas condiciones de explotación en las que no se cumplen los mínimos que marca las propias normas, legalmente establecidas. A veces se les trata con desprecio, o con amenazas, pretendiendo conseguir una disponibilidad total y lo más barata posible. Las empleadas de hogar ya tienen una regulación de su trabajo bastante deficiente, ya que parte de un régimen especial, con unas condiciones inferiores al resto de trabajadores, pero reconoce unos derechos, tanto a nivel salarial como en el tema de horarios: en el caso de las personas internas dos horas diarias libres y 36 horas libres el fin de semana. Es importante que estos mínimos se cumplan.
Desde Amher queremos hacer saber que estamos siempre dispuestas a asesorar, tanto a trabajadoras como a familia. Y que mediaremos y daremos todo el apoyo que esté en nuestras manos a las mujeres que deseen denunciar situaciones vejatorias o de sobreexplotación.
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