'El Padrino' rumano afronta 58 años de cárcel por prostituir a menores

Las Provincias, A. S. MOLLÁ | ALICANTE., 09-12-2010

Vlad Costel, más conocido como ‘el Padrino’ rumano, dirigía una de las mayores redes de prostitución desarticuladas en Alicante, una mafia que no tenía reparos en engañar, amenazar, torturar y explotar sexualmente a mujeres, incluso a menores de edad. Según el escrito de calificación de la Fiscalía, el acusado lideraba «un grupo organizado cuyo principal objetivo es traer mujeres para el ejercicio de la prostitución en explotación permanente, en régimen de esclavitud sexual». Para ello, los miembros de la organización no dudaban en mentir a las chicas «con la promesa de un trabajo honesto y suficientemente remunerado».

La Audiencia Provincial de Alicante acogerá a principios del año que viene el macrojuicio por estos hechos. ‘El Padrino’, que tenía pendiente una orden de busca en su país por homicidio, se enfrenta a un total de 58 años de cárcel por asociación ilícita, prostitución de mayores y menores de edad y falsificación de pasaportes. Junto a él se sentarán en el banquillo otros 41 acusados, entre ellos dos responsables de clubes de alterne de Alicante, además de varias mujeres dedicadas a vigilar a las prostitutas.

Las víctimas que trabajaban para esta organización criminal eran «reclutadas» en Rumanía y trasladadas a España normalmente en autobús. El yerno de Costel, Constantin Aurelian Tudor, alias ‘Tarzán’ , supuestamente era el encargado de introducir a las chicas en el país. De hecho, en marzo de 2003 fue detenido por la Policía rumana cuando se disponía a cruzar la frontera con varias mujeres.

‘Tarzán’ era el lugarteniente del ‘Padrino’, y se encargaba de controlar a las prostitutas «colocando para ello en los distintos locales a una mujer de su confianza que debe entregarle el dinero que ganan durante el día», explica el escrito de acusación. Si las chicas tenían un «bajo rendimiento» o intentaban escapar, los acusados amenazaban con matar a sus familias en Rumanía utlizando a otros miembros de la banda. Cuando intentaban recabar la ayuda de algún cliente, los encargados de vigilarlas las golpeaban brutalmente con cables de cobre.

Aunque algunas de las mujeres sí sabían que venían a ejercer la prostitución, a otras les decían que iban a trabajar como empleadas del hogar o en la hostelería. En algún caso, los procesados incluso llegaron a presentarle a una chica un contrato falso por un periodo de tres meses.

Aunque ‘el Padrino’ estaba asentado en Alicante – tenía su base de operaciones en un chalé de Gran Alacant – , su red operaba en otras comunidades. Según se refleja en el escrito de acusación, las chicas eran trasladadas a clubes de alterne de Cuenca y Cataluña.

En el caso de las menores de edad, los miembros de la banda les proporcionaban pasaportes falsificados para entrar en el país. No obstante, los dos procesados españoles responsables de los clubes Las Palmeras (El Altet) y El Castillo (Alicante) conocían, según el fiscal, que algunas de las chicas no eran mayores de edad, por lo que se les ha procesado por un delito de prostitución de menores por el que se enfrentan a cinco años de cárcel.

La Fiscalía incide en que todas las mujeres que cayeron en las redes de esta organización mafiosa estaban obligadas a realizar un mínimo de contactos sexuales diarios. Además, les impedían salir de los clubes o pisos en los que estaban, «encerrándolas bajo llave». El testimonio de algunas de las chicas que pudieron escapar fue vital para que la Policía desarticulara esta red en marzo de 2003.

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