La red pakistaní de Barcelona falsificaba pasaportes para la yihad

La trama islamista tenía ramificaciones en Tailandia, Francia y Bélgica

La Vanguardia, , 02-12-2010

EDUARDO MARTÍN DE POZUELO – Barcelona
La célula pakistaní que fue desarticulada ayer en Barcelona en el curso de una operación policial llevada a cabo por el Cuerpo Nacional de Policía, por orden de la Audiencia Nacional, actuaba como apoyo logístico a Al Qaeda y subgrupos afines, y tenía ramificaciones y bases en Tailandia, Bélgica y Francia. Los agentes detuvieron durante la madrugada de ayer a siete personas, seis de ellas pakistaníes y una nigeriana, mientras, simultáneamente, en Tailandia la policía de aquel país detenía a otros tres miembros de la misma red, en ese caso dos pakistaníes y un tailandés. Estos tres dirigían las presuntas operaciones de apoyo al terrorismo desde Bangkok. Entre los grupos a los que se supone que ayudaban puede estar el autor de los atentados del 2008 en Bombay, con casi 200 muertos.

Las investigaciones policiales y judiciales han vuelto a evidenciar – pues no es el primer caso similar en Catalunya-que un alto porcentaje de documentos de identidad y pasaportes robados en España son un botín preciadísimo por el terrorismo global, que los necesita para facilitar cobertura a sus activistas. Bautizada como operación Kampai, los detenidos tenían como actividad central el robo, almacenamiento y envío de pasaportes, principalmente que cumplieran los requisitos de edad, nacionalidad, y características marcadas por el Frente Islámico Mundial para, una vez manipulados, entregarlos a distintas organizaciones terroristas de la órbita de Al Qaeda.

Esta operación policial, muy compleja y que tiene más efecto sobre el terrorismo internacional de lo que podría suponerse a partir de un análisis superficial, ha tenido varias fases. De hecho, el asunto arranca en España en junio del 2006 cuando la Guardia Civil del aeropuerto de El Prat detuvo a Mohammad Saddique, un pakistaní que se disponía a tomar un avión hacia Tailandia escondiendo 48 pasaportes robados en distintos países.

De aquel hilo vino el ovillo que condujo, a comienzos del 2009, a la llamada operación Fish, desarrollada en España, Bélgica, Francia y Tailandia y que se saldó con 67 detenidos. Las pesquisas siguientes mostraron que una parte de la red se reorganizó debido a la presión ejercida por la gran demanda de documentos falsos que exige el terrorismo global para lograr mover a su gente por todo el mundo. Y esta rama es la que ha caído ahora.

Fuentes del caso han informado a La Vanguardia de que la red de proveedores de documentos para el terrorismo tenía perfectamente asignadas las misiones de cada uno de sus dirigentes principales. Así, tenían un jefe logístico que se hacía responsable de la custodia de los pasaportes sustraídos. Otro era el jefe del aparato financiero, encargado de recibir el dinero que les enviaba desde Bangkok el jefe de la red, el pakistaní de 42 años Muhammad Athar Butt, alias Tony.Y el tercer responsable era el encargado de la recogida y transporte de los documentos hasta su destino, Tailandia, donde los manipulaban.

El envío se efectuaba con correos humanos que recorrían periódicamente varios países de la Unión Europea donde recogían partidas de pasaportes y documentos de identidad.

Una vez reunidos todos los documentos, viajaban a Tailandia, donde, en Bangkok, los ajustaban a las identidades solicitadas por los terroristas. En este caso, principalmente para el grupo Laskar e Taiba (LeT, en español, ejército de los puros),un movimiento radical islamista originario de Cachemira que apareció en la escena mundial al ser la organización que se supone que participó en los atentados de noviembre del 2008 en Bombay, con un resultado de 173 muertos y 327 heridos. Y otro grupo al que se supone que se ha alimentado de documentación falsa es el denominado Tigres de Liberación de la Tierra Tamil, que recluta incluso niños.

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