CENTRO
El zoco rompe estereotipos
Una exposición con forma de mercado aborda la diversidad cultural. La experiencia se incluye en un proyecto educativo que combate la exclusión social de minorías e inmigrantes
Diario Vasco, , 01-12-2010El azúcar con el que endulzamos el café nació en la India. El yogur comenzó a comerse en Grecia, Bulgaria y Turquía. El té verde tiene su origen en Asia. La alcachofa procede de África, lo mismo que la sandía. El paraguas es un invento chino. Los primeros en ponerse las bufandas que hoy todos utilizamos en invierno fueron los croatas en el siglo XVI.
Éstos son algunos de los cerca de 200 ejemplos con los que la asociación de educadores Kaeb-nai (Kultur Arteko Ekintza Berria Nueva Acción Intercultural), con sede en la calle Prim, trata de mostrar «la riqueza que aportan otras culturas, y todas las cosas positivas que nos trae la inmigración». Para ello, ha recreado un zoco, un mercado similar a aquellos que siglos atrás se celebraban en países asiáticos, en el que se muestran todos esos artículos que en la actualidad forman parte de nuestra sociedad, pero que nacieron más allá de sus fronteras.
La iniciativa se define como «un proyecto socio-educativo que pretende luchar contra la exclusión social de minorías e inmigrantes y garantizar la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos de Gipuzkoa, avanzando hacia un modelo de comunidad integrador, justo y tolerante». Con este objetivo, se pone en marcha una actividad «generadora de un abordaje intercultural novedoso» que se invita a disfrutar con los cinco sentidos.
Vista, gusto, oído, tacto y olfato entran en juego en una exposición interactiva que insta a reflexionar y ser críticos con algunas actuaciones discriminatorias, al tiempo que echa por tierra falsos estereotipos. «El zoco es una metáfora para hacernos pensar que nuestra vida está llena de un mestizaje de culturas y que la inmigración no tiene por qué ser algo negativo», explica Jorge Sáez, coordinador de la experiencia.
Desde su apertura al público el 22 de noviembre en el colegio María Inmaculada de San Sebastián, alrededor de 2.000 personas han accedido a esta original muestra que se clausurará mañana. La mayor parte de los visitantes son alumnos de centros escolares donostiarras como Zurriola, Marianistas, María Auxiliadora, Zubiri-Manteo, Ekintza y el mismo María Inmaculada; a los que se suman estudiantes de colegios de Lezo, Andoain, Orio, Tolosa, Mutriku, Zarautz, Arrasate e Irun. Por sus instalaciones han pasado, igualmente, un grupo de mediación intercultural de Vitoria, miembros de Atzegi, socios de Agifes y universitarios de la UPV.
La visita comienza con una serie de talleres en los que se analizan los Derechos Humanos, la diferencia que entraña viajar a otro país como turista o inmigrante y la imagen que se acostumbra a tener del colectivo gitano. Son el pasaporte al zoco, donde muchos se sorprenden al descubrir que el garbanzo era muy común en el antiguo Egipto, que el clip nació en Noruega y que el pijama tiene procedencia india. Un centenar de voluntarios, muchos de ellos de distintas nacionalidades, les desvelan éstos y otros muchos ‘secretos’.
Jorge Sáez señala que «el zoco es también un espacio de encuentro con personas inmigradas, pertenecientes a diversas asociaciones. Ése es el caso de Yan-li, de Errenteriako HHE; Nouria, de la Mezquita de Azkoitia; María, de la asociación de rumanos Decebal; Marta, de Esperanza Latina; Milenka, de Entre Culturas; y Jounes, de Kolore Guztiak».
Todos ellos simulan vender una mercancía hecha a base de materias primas y productos que se convierte en la excusa perfecta para entablar conversación. «Propiciamos que se relacionen a través de un juego, en el que los chavales tienen que ir completando espacios en blanco de un cómic», indica el coordinador de Kaeb-nai, quien subraya una tercera dimensión de este mercado, la que se traduce en un seminario formativo para profesores por el que ya han pasado 60 docentes.
La experiencia promete tener continuación el próximo año cofinanciada por el Departamento de Política Social de la Diputación Foral de Gipuzkoa, la Dirección de Inmigración del Gobierno Vasco y la Dirección de Bienestar del Ayuntamiento de San Sebastián.
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