TRIBUNALES
El violador en serie de Donostia se enfrenta a otros dos juicios
Las vistas por los ataques producidos entre 2007 y 2008 tendrán lugar mañana y el martes en la Audiencia de Gipuzkoa
Diario Vasco, , 28-11-2010El violador en serie de San Sebastián se enfrenta esta próxima semana a dos nuevos juicios. Mañana deberá responder por la violación de una estudiante extranjera y al día siguiente por robar y forzar sexualmente a una mujer. Ambos delitos se cometieron en el Paseo de Vizcaya de la capital guipuzcoana.
El primero de los juicios comenzará a la partir de las nueve y media de la mañana. Al acusado, Carlos Germán O., de 23 años y natural de Ecuador, se le imputa la violación de una estudiante eslovena. La víctima, que residía en la capital guipuzcoana dentro del programa Erasmus, fue seguida a las cinco de la madrugada del 27 de octubre de 2007 hasta el portal de su casa y atacada en el ascensor. En el escenario de los hechos, la Policía halló restos biológicos (fluido seminal) que, una vez analizados, revelaron que pertenecían al acusado. El fiscal solicita para el imputado una pena de doce años.
El martes, Carlos Germán O. será juzgado por otra violación con robo. Los hechos se perpetraron también en el Paseo de Vizcaya, detrás del Instituto Politécnico, el 22 de junio de 2008. El acusado abordó a la víctima, una mujer de 34 años. Lo hizo por la espalda y, tal como acostumbraba, la asfixió hasta dejarla inconsciente. Sin que la mujer pudiera oponer resistencia alguna, el acusado la violó.
El agresor eyaculó sobre la víctima. El resto seminal hallado fue también analizado y los resultados fueron concluyentes. El perfil de ADN espermático obtenido pertenecía al acusado. Por este caso, la Fiscalía pide doce años de prisión diez por violación y dos por robo además de 50.000 euros de indemnización.
El acusado ha sido ya condenado en dos ocasiones, una a tres años de cárcel por una tentativa de agresión y otra a dos años y tres meses por tocamientos a una chica en un ascensor.
Trabajosa investigación
Un asunto como el de este violador en serie no se conocía en la historia reciente de Donostia ni tampoco en Gipuzkoa. Las agresiones comenzaron entre 2007 y finalizaron en 2008 con la detención del sospechoso. Ertzaintza y Guardia Municipal llevaban meses tras los pasos de este individuo. Ambos cuerpos tenían la certeza de que las violaciones eran obra de una misma persona. Había situaciones que se repetían una y otra vez: el ataque por la espalda, la asfixia a las víctimas… En algunas de ellas había dejado incluso restos de fluido seminal. Sin embargo, no había con quien cotejar las muestras halladas.
Todo cambió el 27 de octubre de 2008. Ese día, Carlos Germán O. fue detenido por agentes de la Ertzaintza, treinta horas después de que consumara la última de las agresiones, en el barrio de Riberas de Loiola. El acusado forzó en un portal a una joven que regresaba de madrugada a su casa. El autor logró darse a la fuga, pero dejó en el escenario de los hechos una huella que Ertzaintza logró descubrir.
El rastro permitió conocer que el acusado había sido detenido meses antes cuando sometía a una chica a diversos tocamientos dentro de un ascensor en el barrio de Amara. Con este antecedente, la Ertzaintza abrió una investigación para determinar si el joven ecuatoriano era el mismo individuo que había cometido otras dos agresiones en las inmediaciones del paseo Vizcaya de la capital guipuzcoana y cuyas autorías estaban aún por esclarecer. Después de semanas de averiguaciones, las dudas desaparecieron. Los investigadores pudieron concluir que tanto en la agresión de Riberas de Loiola como en otras tres anteriores eran obra del mismo individuo.
El acusado empleaba un método idéntico para reducir a sus víctimas y neutralizar cualquier oposición que pudieran ofrecer. Las sorprendía por la espalda, las agarraba con su brazo por el cuello y oprimía la garganta hasta que lograba cerrar el conducto respiratorio. La falta de oxígeno hacía que perdieran momentáneamente el sentido. Cuando las víctimas lo recobraban, el autor había huido.
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