Cae una banda violenta de atracadores de joyerías
Los ladrones golpeaban a sus víctimas para intimidarlas y, tras huir a gran velocidad, viajaban a Italia, donde tenían su residencia
La Vanguardia, , 23-11-2010ENRIQUE FIGUEREDO – Barcelona
Sus viajes a España no eran por placer, sino por trabajo, por trabajos ilegales y violentos. Los Mossos d´Esquadra han desarticulado una banda compuesta por ciudadanos argentinos que se trasladaban desde Italia a territorio español para atracar joyerías. Con independencia de lo que pueda probarse en otras comunidades autónomas, los Mossos los consideran, por el momento, autores en territorio catalán de ocho atracos a joyerías y uno a un representante de gemas.
El último asalto se produjo el pasado jueves en una joyería de la rambla Catalunya de Barcelona. Una hora después del atraco, el grupo central de atracos de los Mossos dio con los delincuentes. Estos disponían de un piso franco en la Meridiana, donde la policía recuperó la totalidad del botín. Estaban preparando ya los billetes de avión para volver inmediatamente a Italia, concretamente a la ciudad de Ostia.
Se da la circunstancia de que este grupo está detrás de un atraco ocurrido hace un año y medio en la misma joyería de la rambla Guipúzcoa donde el pasado octubre unos asaltantes dieron muerte al propietario. Entonces, la víctima resultó malherida.
La banda contaba con otros tres miembros. Ya en agosto, los Mossos d´Esquadra detuvieron a uno de ellos tras una tentativa de robo. Un quinto sospechoso se encuentra en busca y captura. El sexto de ellos fue detenido por la policía italiana al pesar sobre él una orden internacional de detención cursada por las autoridades argentinas. El arrestado, que ya ha sido extraditado a su país, está acusado de matar a un seguidor del equipo de fútbol River Plate, tras un partido con su eterno rival, el Boca Juniors, del que el atracador es un hincha radical. El homicidio se produjo durante una reyerta multitudinaria.
El grupo ahora desarticulado actuaba siguiendo siempre un patrón muy parecido. Uno de ellos se presentaba en la joyería vestido con ropa elegante y cuando se le facilitaba el acceso, los otros irrumpían con toda su violencia. Normalmente, esgrimían armas de fuego y golpeaban a las víctimas. En otros casos, uno de ellos, de una gran corpulencia, ni siquiera esgrimía el arma. Golpeaba sin mediar palabra. Después, solían abandonar la zona en motos de gran cilindrada robadas. Usaban para la carga grandes bolsas de lona.
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