trágico suceso en vizcaya

Mueren dos 'sin techo' al incendiarse un caserón abandonado en Santurtzi

Otros dos chicos se salvaron, aunque sufren graves quemaduras y se teme por la vida de uno de ellos

El Correo, AINHOA DE LAS HERAS SANTURTZI., 23-11-2010

Buscaron refugio en un caserón abandonado de Santurtzi y se convirtió en su tumba. Prendieron una fogata para matar el frío y la humedad de la noche, y el fuego les mató a ellos. Dos jóvenes sin hogar de origen magrebí fallecieron, otro se debate entre la vida y la muerte en el hospital y un cuarto resultó herido de pronóstico reservado, al incendiarse el viejo inmueble, ubicado en la Avenida Iparraguirre, en el conocido paseo de la Sardinera, en el que vivían como ‘okupas’ desde hacía unos meses.
A falta de que concluya la investigación de la Ertzaintza y los Bomberos, los primeros indicios apuntan a que los jóvenes indigentes hicieron una hoguera en la primera planta del edificio, que en su día era una vivienda el restaurante Lucas se ubicaba en la planta baja y, probablemente al quedarse dormidos, las llamas se les fueron de las manos y se propagaron de una habitación a otra.
Cuando los chicos, de entre 19 y 22 años, se percataron del incendio salieron a la terraza y pidieron ayuda «a gritos». Uno de ellos, el que presenta un mejor pronóstico, logró saltar por la parte trasera, y se salvó. Los otros no corrieron tan buena suerte.
Una vecina avisó del incendio a la Policía Municipal de Santurtzi a las 6.05 horas. Una patrulla salió a toda velocidad hacia el paseo de la Sardinera. Cuando llegaron los policías, encontraron a tres jóvenes pidiendo auxilio en la terraza, rodeados de llamas. Un cuarto estaba ya fuera del inmueble, intentando apagar las llamas que devoraban un colchón. Los agentes, uno de ellos de las últimas promociones, intentaron subir a la primera planta, pero no encontraron ningún acceso, les fue imposible. Mientras, lanzaron a los jóvenes dos extintores para que sofocaran las llamas o al menos rebajaran su intensidad. Hasta ese momento, el fuego todavía no había alcanzado grandes dimensiones.
De repente, una explosión hizo saltar por los aires trozos de teja y cristales. En la cocina había varias bombonas viejas y las vigas eran de madera. El tejado se desplomó y atrapó a los dos jóvenes fallecidos. «Hemos oído un ruido como si estuviera cayendo una granizada, pero al asomarnos hemos visto el fuego», explicaba ayer Álex, un vecino del bloque de viviendas situado justo en frente. Al abrir las ventanas, los residentes sintieron el calor del fuego en sus rostros.
Los agentes locales ayudaron a bajar a uno de los chicos, que se encontraba más alejado de la vivienda y que se libró del derrumbe. «Se han jugado la vida por salvarle», dijo el alcalde, Ricardo Ituarte. El muchacho, de 19 años, presentaba quemaduras de tercer grado en la cara, manos y brazos, el 10% de su cuerpo. Una UVI de Osakidetza le trasladó al hospital de Cruces, donde quedó ingresado en la Unidad de Grandes Quemados. Su pronóstico era grave; se temía por su vida. El otro superviviente, de 22 años, también ingresó en la UCI de Cruces. Sufría una intoxicación por inhalación de humo de pronóstico reservado, según el parte médico.
Cuando llegaron varias dotaciones de los Bomberos forales del parque de Artaza también tuvieron problemas para encontrar una vía de entrada. Desplegaron la escala y derribaron una puerta con la ayuda de una sierra. Sabían, por la Policía Municipal, que aún había dos personas en el interior. «Les hemos encontrado rapidísimo, pero ya estaban muertos», lamentaba el jefe de servicio de los Bomberos, Jesús Rodríguez.
Antecedentes policiales
Los dos cadáveres fueron trasladados hasta el Instituto vasco de Medicina Legal, donde se les practicó la autopsia. Los cuerpos estaban parcialmente carbonizados. Murieron por la inhalación de gases y las quemaduras, según indicaron fuentes de la investigación. Los dos jóvenes indocumentados estaban sin identificar aunque la Ertzaintza cree saber quiénes son. Ambos contarían con antecedentes policiales, por lo que agentes de la Policía Científica les tomaron las huellas dactilares en la morgue para contrastarlas con las de la ficha policial, indicaron las mismas fuentes. Una vez que sean oficialmente identificados, la Policía autonómica tendrá que intentar localizar a su familia para comunicarles la luctuosa noticia.
La primera planta del inmueble quedó totalmente calcinada, sin cubierta y hueca, las paredes se habían derrumbado por efecto del incendio; sin embargo, la planta baja no resultó dañada. El jefe de los Bomberos aconsejó a la Policía Municipal que la zona permanezca acordonada por el riesgo de desplome, y que no se permita el acceso a nadie. Una capa de medio metro de escombros cubre el suelo de las habitaciones donde se originó el fuego por lo que la investigación resultará complicada, indicaron fuentes cercanas al caso.
Los vecinos de la Avenida Iparraguirre coincidían ayer en afirmar que se trata de «la crónica de una muerte anunciada». Hace diez meses, otro incendio en una chabola ubicada junto al antiguo restaurante provocó daños en dos vehículos aparcados. Los jóvenes ‘okupas’ «a veces se juntan ahí ocho o diez», dicen los vecinos cocinaban en la calle, cogían agua de una fuente cercana y fregaban los platos en un baño público. «Discutían mucho, siempre había broncas», protestan. Según explicaban ayer algunos residentes, primero se refugiaron en un hueco bajo un voladizo del paseo de la Sardinera, pero «después perdieron el respeto a la casa y empezaron a colarse dentro. Lo hemos denunciado mil veces», insistía Jesús, dueño de un taller próximo.

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