Desafiando el frío y la lluvia feligreses llegaron a El Quinche

El Universo, 22-11-2010

“Vamos, vamos que ya llegamos, faltan solo diez minutos” era la respuesta que recibía Alexandra Recalde cada vez que preguntaba cuánto faltaba para llegar al santuario de la Virgen de El Quinche, la noche del viernes pasado.

Ella se sumó, por primera vez, a las miles de personas que peregrinaron al emblemático templo para rendir honor a la “milagrosa” o “la Virgen de los sin papeles”, como la llaman los migrantes ecuatorianos en España. La procesión concluyó ayer con una misa campal a la que acudieron miles de fieles.

Desde las 17:00 del viernes, una marea humana empezó a concentrarse en puntos estratégicos como Calderón, Tumbaco, Guayllabamba e incluso en Cayambe, para iniciar el recorrido de casi 60 km.

Todos llegaron bien equipados para soportar el frío y la lluvia que hubo en toda la semana en la Sierra norte del país. “Pero desde ahí la Virgen comenzó a hacer el milagro”, decían los fieles, pues toda la noche del viernes y madrugada del sábado no llovió durante el trayecto a El Quinche.

Ya en el santuario se podía apreciar la luz de las velas por millares en una explanada ubicada detrás del templo, donde a cada hora se celebraron eucaristías en medio de cánticos y muestras de fe.

El cansancio venció a muchas personas que se apilaron en las veredas junto con sus familiares para soportar el frío, pero los primeros rayos del sol dieron la alerta de que era hora de levantarse y volver a su lugar de origen.

“Este es el octavo año que camino por la Virgencita. El milagro más grande que recibo es la tranquilidad”, manifiesta Gladys Robles, oriunda de Ipiales, mientras recoge una estera donde descansó desde las 03:00 que llegó al santuario.

Más adelante, Miguel Bustillos, de 22 años, tomaba un vaso con chocolate para aplacar el frío. Él, al igual que Gladys, recorrió por octava ocasión y esta vez llegó con sus amigos del grupo juvenil de los padres oblatos de la Basílica del Voto Nacional. “Antes peleaba mucho con mi mami, pero desde que peregrino he cambiado mi actitud. No lo hago para ser ejemplo de nadie, lo hago por mí”, reconoce el joven.

Los negocios también estuvieron en el trayecto. Las plantillas para zapatos se ofrecieron a $ 0,50, el seco de pollo a $ 1,50 y la guatita costó en algunos puntos $ 0,75. Además, en un rótulo en la cima de una montaña se advertía la venta de curitas para pies ampollados. “Hoy hubo más gente que el año pasado y sí se ha vendido bien”, manifestó Luis Tipanta mientras ofrecía guantes y bufandas en el parque central de El Quinche.

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