pedro aguilera director de cine

"La película habla de cómo mantenerte puro hoy en día, sin convertirte en lo que no debes"

Pedro Aguilera (Donostia, 1977) conquistó con su primer largometraje, 'La influencia', la selección de la Quincena de Realizadores de Cannes. Con 'Naufragio', su segunda película, acaba de obtener la Mención Especial del Jurado en el Festival de Cine Europeo de Sevilla

Diario de noticias de Gipuzkoa, ruth pérez de anucita, 21-11-2010

donostia. “Ambas películas eran demasiado buenas para no mencionarlas; demasiado relevantes para las cuestiones fundamentales que se plantean en la sociedad actual, atrevidas y originales en cuanto a la forma de abordar dichas cuestiones. No podían pasar desapercibidas. Esperamos ver más obras de estos directores en el futuro”. El jurado del Festival de Cine Europeo de Sevilla tenía claras las virtudes del filme holandés Joy, de Mijke de Jong, y Naufragio, del realizador donostiarra. La película, que también recibió los elogios del programa Días de cine, no llega de momento a la orilla porque no tiene distribuidora, pero Aguilera es optimista: “Confío en que se estrenará; si lo hizo la primera, que era más difícil…”

Dice que “Naufragio” rompe con el cine de inmigración social y con los clichés que tienden a retratar a los inmigrantes como un bloque. ¿Cómo lo consigue?

La película viene de muchos sitios y habla de muchas cosas. La inmigración es algo secundario; es circunstancial que el protagonista sea inmigrante y eso me pareció interesante. He estado en varios países africanos y la forma de ser en uno no tiene nada que ver con otro. Me centré en Togo o Nigeria, que tienen unas raíces muy vinculadas a la magia y a lo que luego se llama vudú.

“Naufragio”, rodada en la Rioja Alavesa y Almería, reivindica nuestro lado salvaje.

La Naturaleza posee mucha fuerza en África y eso es algo que ocurrió en Occidente hace miles de años y lo hemos perdido, y me parece interesante rescatarlo. Para hablar de ello, no quería hacer algo urbano, porque lo urbano desanimaliza, nos convierte en ciudadanos, en peones. Quería que él, que llega a un territorio nuevo, tuviera que adaptarse como un animal, primero a Almería y su contexto y después al Norte.

Cuando presentó “La influencia” en Donostia (en 2007) habló de una película sobre un hombre en Almería que se titularía “El perro negro”. ¿Cuántas modificaciones ha sufrido el proyecto desde entonces?

Ha cambiado mucho. Obviamente, si esta película la titulo El perro negro, se me echa el mundo encima (risas). Era similar en el sentido interior del personaje, pero luego me encontré con la novela Robinson Crusoe y lo mezclé todo. En el fondo, son dos temas primordiales: la búsqueda interior de la paz, la pureza, cómo es mantenerse puro hoy en día, sin que las cosas te modifiquen y te conviertan en algo que no debes, y por otro lado una crítica al colonialismo. Por eso este chico viene a matar esa figura simbólica de Robinson Crusoe, a esos hombres que fuimos nosotros hace tiempo que anularon a los indígenas, anulamos una parte de nosotros mismos, y ahora eso está volviendo en forma de inmigrantes en pateras. En realidad, no es más que el karma, según mi punto de vista.

¿Qué quiere transmitir?

La película tiene muchas lecturas. La idea es mirar las cosas de otra forma, no situarse en lo literal. No solo en la inmigración, todo es obvio. El mundo es más complejo, hay que meterse más en el fondo de las cosas. No es una crítica social, es una crítica de sensibilidad, de la falta de empatía con el otro como persona, no como una etiqueta: parece que ayudamos al inmigrante, a la inmigración, a un pobre negro… No. Ayuda a Mohamed. Ayuda a Pepe. Hay inmigrantes que he conocido en este proceso que son mucho más tiquismiquis, más materialistas y más occidentales que yo. Compran ropa de marca, solo les gusta el fútbol y tienen un BMW. Y otros que no tienen nada que ver, que son sensibles y les gusta la literatura.

El “Naufragio” es generalizado.

Está el naufragio literal del personaje, pero también el del sistema occidental que no sabe cómo resolver estas cosas .

El guión de “La influencia” tenía 45 páginas. ¿Preserva el estilo intimista, con pocos diálogos?

He cambiado muchas cosas, pero el estilo es parecido aunque tiene mucho más ritmo, más personajes y más diálogos. El guión tendrá 80 ó 90 páginas. Es mi forma de escribir que al final es lo que más influye al modo de rodar. En la próxima película quiero rodar con un guionista, probablemente vasco.

¿Se ve como un abogado coherente de su estilo o como un explorador?

¡Un explorador! Yo ese rollo purista de mi estilo, mi forma de ser, totalmente cerrada… No veo el cine así. Lo veo como una exploración sobre uno mismo e intento que eso sea enriquecedor para los demás. Ir aportando, investigando. Hay que cometer errores, no cerrarse en lo que se supone que has hecho bien… Muchas personas me hablaron maravillosamente de La influencia, pero yo no quiero hacer más esa película, a mí ya me aburre, tiene mucho que ver con mi vida. Es como volver con tu ex novia otra vez, es aburrido. ¡Mejor una chica nueva! Con otros ojos, otro pelo… (Ríe)

Se le ha emparejado con Rosales u Orbe, pero el estilo de ambos parece más férreo.

Cada uno tiene su camino. Grandes directores que me fascinan han repetido siempre la misma fórmula. En el fondo reproduces la misma película; en lo que yo no me cierro es en las formas. Creo que mucha gente asocia el estilo a la forma, y yo lo asocio más al contenido. Muchos relacionan el estilo con dónde colocas la cámara y cuánto dura el plano. Yo, no. Vinculo el estilo a qué ocurre. Quién es el protagonista, qué dice, cómo lo dice. Ésa es mi investigación: cómo demostrar que el estilo viene más del contenido que de la forma.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)