Vagos, matamoros y multiorgásmicas
Diario Sur, , 21-11-2010APuigcercós le salió un perro por la boca – un perro andaluz – mientras Alicia Sánchez Camacho – PP – surcaba el cielo en su aeronave matando moros cibérneticos y Montserrat Nebrera – ex PP y también adicta al vómito andaluz – tenía un largo y sonoro orgasmo publicitario, lo mismo que una alegre votante del PSOE en las elecciones catalanas, aunque ésta, claro, llegaba al placer en un desangelado colegio electoral mientras que la Nebrera tenía su coyunda electoralista, como corresponde a su clase, en un lujoso chalé por el que andaban derramados sujetadores – de La Perla supone uno – zapatos de diseño y ropa arrancada por la pasión democrática. Y en ese plan. O sea que si Artur Mas no sale en un vídeo asaltando un banco – una caja de ahorros andaluza – con una media en la cabeza tiene bastantes posibilidades de devolver a CiU el gobierno de Cataluña.
El seny ha quedado erradicado de aquella hermosa región y en su lugar han puesto una barraca de caganers parlantes. Y como pim – pam – pum, Andalucía. Aunque en el bullicio de la feria todo se confunde, no responden al mismo desbarre los orgasmos, la persecución espacial de inmigrantes y el repaso andaluz. Lo de Puigcercós, lo mismo que ocurrió en su día con el desprecio de la ahora orgásmica Nebrera por el acento malagueño de Magdalena Álvarez o el de la barriosalmantina Ana Mato – a la que le aparecían coches por arte de magia en el garaje de su casa – por el analfabetismo de los niños andaluces, responde a una conciencia muy arraigada dentro de cierta clase política sobre Andalucía y lo que esta región representa para ellos. Lo de Puigcercós y Nebrera y Mato y otra tanta gente no son lapsus sino creencias que si están calladas sólo es por conveniencia política, pero que en un momento de acaloramiento afloran dejando entrever que el tópico sobre el andaluz vago, chistoso y analfabeto sigue plenamente vigente dentro de sus destartaladas cabezas.
Alicia Croft intentó subsanar el error de sus publicistas yéndose a la calle a charlar con un negro muy negro y a darle dos besos sin escupir después. Y cuando vio un micrófono cerca aprovechó para decir en voz alta: «Ven a verme cuando quieras». Como si el pobre inmigrante pudiera llegar con ese triste pasaporte al despacho de la heroína sideral del PP. Puigcercós tenía más difícil el remiendo. Irse a bailar sevillanas al día siguiente. Las campañas electorales son ya una tómbola de diseño donde las ideas son sustituidas por malas ocurrencias. Los jadeos de dos minutos de la Nebrera y su discursito con una toalla envolviéndole el santo torso y alegando que ella no persigue llamar la atención ni hacer juego barato es el símbolo mayor del descaro y la desverguenza. No por las bragas tiradas por el suelo ni por los gemidos sexuales, sino por la ética prostibularia de sus palabras. Y a eso vamos.
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