Zapatero acusa a Rajoy de querer legislar a las órdenes del Papa
Defiende su ausencia en la Consagración de la Sagrada Familia y refuerza su discurso laicista Evita cualquier alusión a los sucesos del Sahara y al papel de su Gobierno en la crisis
ABC, , 15-11-2010VILADECANS (BARCELONA)
Una semana ha durado la tregua entre el Gobierno y la Iglesia Católica. El mismo tiempo que ha tardado José Luis Rodríguez Zapatero en echar mano de la provocación en este terreno para evitar otros debates más incómodos, como el de la pasividad del Ejecutivo español ante la intervención de Marruecos en el Sahara. El presidente del Gobierno recurrió ayer de nuevo al discurso laicista para defender su ausencia de la Misa de Consagración de la Sagrada Familia oficiada el domingo de la semana pasada por su Santidad el Papa Benedicto XVI y acusó al PP de una excesiva sumisión a la Iglesia por criticar esa ausencia.
«Quieren que hagamos las leyes que quiere el Papa», denunció Zapatero en su primera intervención en la campaña electoral catalana, para comprometerse a continuación a hacer «las leyes que quiere el parlamento». «La mayoría quiere ser libre y que nadie les imponga una moral —continuó—, ya hemos vivido décadas aceptando las leyes y códigos de conducta de la religión». Mariano Rajoy, concluyó Zapatero, quiere poner al parlamento al servicio de la Iglesia y «no hace más que criticar, porque eso cuesta poco trabajo».
Clamoroso silencio
Las críticas de Zapatero se producen una semana después de que el presidente del Gobierno renunciara a participar en los actos de Benedicto XVI en España y solo se reuniera, brevemente, con el Santo Padre momentos antes de que éste dejara nuestro país, una actitud que ha sido duramente criticada por la oposición. El presidente del Gobierno no había considerado necesario hasta ahora responder a estas críticas. Pero ayer recuperó esta cuestión, mientras pasaba de largo de la intervención marroquí en El Aaiún, la muerte de por lo menos un saharaui de nacionalidad española y los graves ataques de las autoridades marroquíes contra la Prensa española, que han acabado con la expulsión de varios periodistas y la retirada de la acreditación del corresponsal de ABC en Rabat, Luis de Vega.
Ante la ministra de Defensa, Carme Chacón —quien presenció ayer su primer mitin de campaña en Cataluña—, Zapatero evitó la espinosa cuestión, a la que entre las filas socialistas solo se ha referido el presidente del Congreso, José Bono, y se centró en las críticas al líder del PP, Mariano Rajoy, al que repitió las acusaciones de catalanofobia que le había lanzado el día anterior Alfredo Pérez Rubalcaba. «Tiene gracia que ahora le llamen “el catalán” después de todo lo que ha hecho».
En este contexto, retó al líder del PP a «prometer que nunca más hará una política de confrontación con Cataluña y contra el catalán para ganar votos en el resto de España». Y si no lo hace, añadió, «que Artur Mas diga que no va a pactar con él».
Zapatero se refirió también al discurso «xenófobo», aseguró él, de la candidata del PP, Alicia Sánchez-Camacho, que ha fijado en la inmigración uno de los ejes de su campaña. El presidente del Gobierno defendió el trabajo del PSC tanto desde la Generalitat como las alcaldías catalanas «preservando la convivencia con respeto al de fuera porque viene a ganarse al vida». Recordó asimismo que este partido se forjó con los «que vinieron del resto de España a Cataluña para trabajar».
Políticas sociales
El líder del PSOE recogió además el testigo de Montilla en defensa de las políticas sociales implementadas tanto desde la Generalitat como desde el Gobierno y señaló el ejemplo de los recortes emprendidos por el gobierno británico de David Cameron como una pista del programa de gobierno que CiU y PP podrían llevar a la Generalitat.
Zapatero respondió al principal argumento de la oposición en contra de su política económica recordando que el PSOE ha revalorizado las pensiones mínimas en un 27% durante los últimos seis años de gobierno. Y destacó además apuestas como la Ley de la dependencia o las inversiones en salud o educación para defender sus recetas para salir de la crisis defendiendo a los más débiles.
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