Sólo dos de cada diez niños gitanos obtiene el graduado en Secundaria
Las Provincias, , 10-11-2010Albina Gil se ha convertido en un ejemplo a seguir para las niñas gitanas. Alicantina, de 50 años, dejó de estudiar cuando ni siquiera era una adolescente. Tenía sólo 11 años. Abuela de 15 nietos, se casó pronto y a pesar de tener que cuidar a sus cinco hijos decidió que no podía perder su oportunidad de volver las aulas. Con no poco esfuerzo superó la prueba para acceder a la universidad y actualmente está en segundo curso de Trabajo Social por la UNED de Elche. «Hay que apostar por la educación. En Primaria, prácticamente el cien por ciento de los niños está escolarizado, pero en Secundaria…. hay que acabar con esos miedos».
Se refiere al temor que muestran las familias gitanas a que las niñas accedan a los institutos. Así se puso de manifiesto ayer durante la celebración de las jornadas sobre «Sensibilización para la continuidad de los estudios de las niñas gitanas». Un encuentro al que asistieron la consellera de Bienestar Social, Angélica Such, la concejala de Acción Sociales de Alicante, Asunción Sánchez Zaplana, y decenas de madres y niños de etnia gitana.
Una de estas madres y que actuó como ponente fue Mercedes Santiago, orientadora educativa del programa Promociona de la Fundación del Secretariado Gitano. «Ya está bien de echar balones fuera. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad como padres». Su discurso causó grandes ovaciones. Y es que se atrevió a denunciar una realidad que observan cada día: «Nuestras niñas se casan antes. No podemos acelerar el proceso de la infancia. Si a los diez años les decimos que ya son mozas surge el efecto contrario, y a los quince años se piensan que ya son grandes para poder casarse».
Los datos que aportó demuestran que el sistema educativo ha fracasado. Ocho de cada diez menores gitanos no obtienen el graduado escolar. Por etapas, aparecen algunas diferencias. En Primaria, sólo el 42,5% de los escolares supera todas las asignaturas frente al 64,4% de los niños payos. Por género, el 60,7% de los menores gitanos comienza Secundaria, mientras que el porcentaje en las niñas gitanas baja al 39,3%. Ahora bien, ocho de cada diez niños abandonan Secundaria, mientras que el 63% de las chicas finaliza la etapa.
¿Por qué este alta tasa de absentismo? «Por miedo, porque desconocemos el sistema educativo», afirmó Santiago, quien detalló como causas la falta de concienciación y constancia de las familias sobre la importancia de que los menores finalicen la etapa educativa, los prejuicios hacia el sistema escolar, la presión social por el temor a perder la cultura gitana, la falta de referentes en la comunidad, de recursos de apoyo y de adaptación para atender las necesidades. «Tenemos que implicarnos en los procesos educativos de nuestros hijos y no porque nos lo diga una trabajadora social».
Las madres convocadas por la Dirección General de la Mujer reconocieron que en los últimos 30 años se ha avanzado en el papel de la mujer, pero aún queda por hacer. Por ello, a la administración pidieron que «no normalice» el absentismo de la población gitana, que dote a los centros educativos de recursos e incorpore la aportación de la cultura gitana dentro de las aulas. «En los libros de texto no aparece la historia del pueblo gitano. Es un derecho como etnia y como personas».
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