FIROUZEH KHOSROVANÍ CINEASTA Y DIRECTORA DE LA PELÍCULA "1001 IRANES"
"He intentado mostrar al mundo occidental la realidad de mi país"
El Día, , 08-11-2010La cineasta iraní Firouzeh Khosrovaní (Teherán, 1971) clausuró con su película “1001 iranes” (2010) el V Festival Internacional de Documentales de Guía de Isora MiradasDoc. Formada académicamente en Italia, regresó a Irán en 2002, y su trabajo ha estado siempre dirigido a denunciar la situación política y social en su país, donde domina la censura del régimen islámico y, en concreto, a las mujeres.
¿Qué supone haber mostrado su cine en MiradasDoc y el hecho de haber clausurado el certamen?
Ha sido un placer aceptar la invitación del Ayuntamiento de Guía de Isora para participar en un festival que me trae muy buenos recuerdos. Con “Rough cut” (2007) gané el primer premio al mejor cortometraje en 2008 y clausurar ahora el certamen fuera de concurso con el estreno mundial de este documental es un gran honor por la importancia que tiene siempre abrir y cerrar un evento así. Agradezco al ayuntamiento y a la organización que me hayan invitado a un certamen especial porque, además de mostrar documentales de todo el mundo, tienen en paralelo un mercado para poder sacar adelante las producciones. Además hay participación española en la cinta, además de italiana, por el apoyo de Casa Asia a través de una beca.
¿Por qué las mujeres suelen hacer tanto y tan buen cine en Irán?
En los últimos años hay un claro desplazamiento hacia el cine documental que une la creación artística de las mujeres con los temas sociales. Creo que es porque obtener un permiso de rodaje en Irán resulta cada vez más complicado. Por eso las mujeres cogen sus pequeñas cámaras y con un presupuesto mínimo se lanzan a hacer cine. Es un proceso muy interesante en una sociedad joven y con unas mujeres que tienen un alto nivel de instrucción. Hay que tener en cuenta que el sesenta por ciento de los universitarios iraníes son mujeres.
¿Cómo valora el encuentro con mujeres cineastas de otros continentes en el marco del festival?
Me parece una excelente idea compartir las experiencias con cineastas de otros continentes, tanto respecto a nuestro trabajo como a los derechos de las mujeres en distintas partes del mundo
¿El suyo es un cine feminista?
Sí y no, depende. Siempre hay una óptica femenina porque soy mujer, pero los temas lo acentúan más o no. En “Rough cut” era evidente porque se trataba de una metáfora sobre la “mutilación” de los derechos de las mujeres en Irán a través de la filmación de maniquíes a los que les faltaban los brazos. El Gobierno obliga a los dueños de las tiendas de ropa a mutilar las maniquíes con la intención de respetar la moralidad en los espacios públicos. Estos muñecos deformados encarnan la censura que sufren las mujeres en su propio cuerpo.
¿Qué cuenta en “1001 iranes”? ¿Occidente tiene una idea estereotipada de su país?
La respuesta a la segunda pregunta es absolutamente sí. La película dura 45 minutos durante los cuales intercalo opiniones recogidas en las calles de Italia, España, Francia y Estados Unidos con imágenes de mi país que han aparecido en Occidente en los telediarios o en youtube. Hay muchas opiniones diferentes sobre Irán y me impactó el nivel de conocimiento de la gente corriente. Sobre todo después de las últimas elecciones presidenciales la gente de Occidente ha entendido que hay una gran diferencia entre el pueblo iraní y la clase dirigente que no tiene nada que ver con aquel. En Italia me decían que no encajaba en el cliché que tenían de la mujer iraní típica. He intentado sacar a la luz una parte oculta de mi sociedad, una realidad desconocida, que no sale en los medios de comunicación.
¿Cómo fue la experiencia de rodar sobre el terreno después del devastador terremoto de la ciudad de Bam?
Muy dolorosa por la enorme destrucción que originó el terremoto. Estuve trabajando con la Cruz Roja Italiana en un proyecto de terapia para ayudar a los niños traumatizados por la tragedia en un centro psicosocial de la ciudad. Realicé un documental didáctico que luego se pasó en Irán y en Italia. Una experiencia dura e inolvidable para mí.
¿Espera una próxima apertura política y social en su país? ¿Cuándo podrá verse “1001 iranes” en su país?
Tengo la esperanza de que sea muy pronto en ambos casos. Mi película podría exhibirse en Irán apenas con un poco más de tolerancia. No he añadido nada a la opinión sobre la realidad de un país lejano. Hay opiniones favorables al régimen y al presidente Ahmadineyad y otras de clara oposición. Tal vez el mayor problema esté en haber dado un espacio en la película a lo ocurrido después de las elecciones, a las protestas en las calles, pero, repito, pienso que el resultado es de un exquisito equilibrio político.
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