«Desde que me casé, a los 13, quise tener un bebé»
La Voz de Galicia, , 07-11-2010testimonio de una adolescente embarazada
Una joven ribeirense de etnia gitana que prefiere mantener su anonimato espera, con 16 años, su primer hijo. Está embarazada de tres meses y todavía no sabe el sexo de su descendiente. Afirma que tanto a ella como a su marido les gustaría que fuese una niña y que en ese caso, si llega a un acuerdo con el padre, le agradaría que se llamase Aitana. Sin embargo, la joven matiza: «Si es un niño también será muy bien recibido».
Quedarse embarazada no ha supuesto para ella ningún contratiempo, todo lo contrario. Contrajo matrimonio con 13 años y afirma: «Desde que me casé, a los 13 años, quise tener un bebé, quedarme embarazada. Los dos queríamos tener un hijo». Sin embargo, la gestación se demoró más de lo previsto, tanto que hasta se preocupó: «Pensaba que no iba a poder quedarme en estado». Finalmente, sus deseos se han visto cumplidos y ahora solo espera que todo se desarrolle con normalidad.
Su médico, según relata, no cree que pueda existir ningún problema durante el proceso de gestación debido a su edad.
Un caso común en su familia
Para esta chica, tener un hijo a una edad tan temprana es algo que viene de familia. Tiene otras cinco hermanas y todas ellas tuvieron descendencia entre los 14 y los 15 años. Desde su punto de vista, este aspecto es positivo porque, señala, existe menos diferencia generacional y resulta más fácil tener buena sintonía con los críos. Eso es algo, dice, que ha podido comprobar por sus hermanas.
Aunque ha decidido ser madre joven, en sus planes no entra formar parte del grupo de familias numerosas: «Con dos hijos me llega, porque los niños requieren muchas atenciones».
A la hora de pensar en el cuidado de su pequeño, sabe que no va a haber problema: «Tengo el apoyo de toda mi familia».
Ahora solamente espera que llegue el feliz acontecimiento y se siente muy contenta de haber visto satisfecho su deseo de quedarse embarazada: «Era algo que los dos queríamos».
No le parece en absoluto extraño tomar una decisión tan importante a su edad y cuenta que, si bien las primeras semanas sentía algunas molestias, ahora se encuentra perfectamente y lleva una vida normal. Reside con su marido en una vivienda de la zona ribeirense de Deán Pequeño y, además de ocuparse de las cosas de la casa, acude con sus familiares a vender a los mercadillos de A Pobra y Ribeira.
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