alertan del "salto al vacío" que supone la secundaria
La mitad del alumnado gitano de la CAV acumula un curso de retraso cuando llega a la ESO
Los educadores advierten de que "hoy en día ni la renta básica ni la chatarra es suficiente para salir adelante"
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 06-11-2010donostia. En torno a la mitad del alumnado gitano que inicia la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en Euskadi acumula un curso de retraso, un desfase que no resulta ni mucho menos casual. Esa etapa de los 14 y 15 años, en las que tantas contradicciones vitales surgen, es para un adolescente gitano el momento en el que tiende a seguir el modelo de su padre, abandonando los estudios para dar el salto a un mundo laboral que hoy día lejos está de garantizar un futuro. “Es un camino duro, de esfuerzo, pero ante esta situación, las familias deben cumplir un papel primordial como eje central”, subrayó ayer la responsable de centros educativos de Gipuzkoa, Nekane Agirre, en el transcurso de las III Jornadas sobre La escuela y la familia gitana, que tuvo lugar ayer en Donostia.
el largo camino En el encuentro, que contó con una nutrida presencia de personas de etnia gitana, estuvo presente Miguel Ángel Franconetti, promotor escolar en Cataluña, un gitano que ha culminado su carrera universitaria y conoce de primera mano el largo camino que representa iniciar los estudios y concluirlos con éxito dentro del colectivo. “Durante la infancia, la relación es pareja entre un gitano y un payo, pero la mayor dificultad es el salto de Primaria a Secundaria, un salto al vacío porque para muchos gitanos que siguen adelante con sus estudios comienza un periodo de soledad”, relató.
Es cuando los amigos que se han descolgado de los estudios para seguir la estela laboral de sus padres comienzan a ganar un dinero del que carece el estudiante. Con los años, las desigualdades siguen su curso. “A los 18, comienzan a casarse, tienen hijos, mantienen un negocio, mientras que tú sigues con tu formación. Es un periodo tremendamente delicado pero necesario de superar, es cuando el joven estudiante comienza a vivir una libertad individual con la que no sabe qué hacer”, explicó Franconetti.
Es en ese mismo momento vital cuando al gitano que sigue formándose está sujeto a todo tipo de interpretaciones, y hay quien le achaca que se esté “desviando del camino” tradicional. Ante todas esas barreras, este promotor escolar insistió en que “el futuro está en las escuelas, y quienes no acudan no podrán salir de la espiral de marginalidad”. Franconetti subrayó que hoy día “ni la renta básica ni la chatarra” es suficiente para seguir adelante, por lo que insistió en la necesidad de formarse. “La escuela es la única salida”, insistió.
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