La gamberra seriedad de Sánchez-Ostiz

la editorial Pamiela publica "cornejas de bucarest" del escritor navarro

Varios viajes a la capital rumana forjan un libro extenso y divertido pero no exento de rigor histórico y documental

Diario de noticias de Gipuzkoa, fernando f. garayoa, 05-11-2010

pamplona. Cornejas de Bucarest es el título de la nueva aventura literaria de Miguel Sánchez – Ostiz, una novela que, editada por Pamiela, llega ahora a las librerías.

El libro fue presentado ayer en la librería Auzolan de Pamplona por el propio escritor, que estuvo acompañado por Txema Aranaz, de Pamiela, quien se encargó de apuntar que con esta obra la editorial regresa al género de la narrativa; regreso que estará marcado por los “autores de la casa que publican en euskera o, como es el caso de Miguel o de Pablo Antoñana, escritores que tradicionalmente ha trabajado con nosotros”. Una vuelta al hogar que, según explicó el propio Sánchez – Ostiz, “ha supuesto todo un gozo para mí. Y como me van a preguntar por ello, me adelanto y contesto que el motivo por el que he vuelto a Pamiela es porque en las grandes editoriales españolas se está tratando a una buena parte de los títulos que salen al mercado como si fueran mercancía barata. No ponen ningún tipo de empeño en defender algunos libros, así que, para sentirte como si estuvieras en un Mercairuña del libro, en el que parece que en lugar de escribir haces chorizos, pues prefiero publicar en una editorial en la que se traten a mis libros como lo que son: libros de creación”.

Según explicó Miguel Sánchez Ostiz, “este tocho, porque lo es, y eso no lo puedo ocultar, lo comencé a escribir en el año 2007, cuando fui a Bucarest a dar una conferencia en la Universidad sobre la vigencia de Pío Baroja. Anteriormente, ya había visitado la ciudad en 2005, en la presentación de una revista literaria. Desde aquel primer viaje, la ciudad me chocó más que me deslumbró… En el año 2008 realicé un tercer viaje a Bucarest… Y es que de la misma manera que me ha sucedido con Bolivia, con Rumanía he sentido un flechazo…”. Esta país, más concretamente su capital, marca el camino por el que discurre la nueva novela del autor navarro. “Bucarest es una ciudad que tiene todas las contradicciones y las pugnas que hay ahora mismo en Europa. Por ejemplo, la emigración es furiosa hacia países que ellos creen paraísos, como España, Italia o Irlanda. También es un país en el que, aunque lo ocultan como pueden, existe una llamativa xenofobia y una lacra no asumida como el antisemitismo, que hunde sus raíces en el holocausto judío en Rumanía. Todo esto sería la parte menos amable de la novela”, resume Sánchez – Ostiz para dar paso a un sonrisa que anuncia esa otra parte divertida, irónica y, sobre todo, pícara.

Picaresca con narrador Además de Bucarest, el hilo argumental del libro discurre gracias a la presencia de un narrador, “que acude a dar un curso sobre picaresca española a la Universidad de Bucarest. A mí los pícaros me han gustado mucho y, de hecho, esta novela está muy emparentada con el tono de la picaresca e incluso la estructura es el relato de una vida en tono burlesco, ése que emplearon los autores de la picaresca española, que para mí es el momento más logrado de nuestra literatura”.

A este narrador, protagonista en cierto al fin y al cabo de la obra, “que es un escritor bastante zarandeado y vencido, que además ejerce como investigador freelance, no se le ocurre mejor idea que titular la citada conferencia ¿Cómo he llegado hasta aquí? El problema es que cuando empieza a pensar cómo ha llegado hasta ahí, se acojona porque no sabe cómo ha llegado… Y si empieza realmente a pensarlo se da cuenta de que su vida está llena de gatillazos, errores, malos pasos e, incluso, se da cuenta de que ha llegado a ser escritor pero no el que quería haber sido. Este pasaje, la conferencia, lo utilizo para obligar al narrador a hacer un viaje a su propio pasado pensando que el pasado nos da caza cuando menos lo esperamos, que es lo que le sucede al narrado en Bucarest… Al fin y al cabo, Rumanía es un país de muertos vivos”.

Para Sánchez Ostiz, Cornejas de Bucarest, que debe su título a las miles de cornejas que al atardecer invaden cada día la ciudad rumana, “así como hay escritores irlandeses que se van de copas con los personajes de sus novelas, aquí sucede algo parecido, ya que el narrador, que no soy yo, se tropieza con las criaturas de papel que le han fascinado a lo largo de su vida. Y es que, en esta novela, todo es imaginario, hasta el autor”.

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