La paradoja de los hispanos
El Mundo, , 04-11-2010El martes amaneció aciago para las filas demócratas
en gran parte del territorio estadounidense.
En vísperas de las elecciones legislativas,
las encuestas proyectaban la debacle
del partido de Barack Obama en la
Cámara de Representantes y los vaticinios se
cumplieron. De nuevo los republicanos han
recuperado la mayoría y para ellos ahora se
trata de tomar impulso con vistas a 2012. El
revés de este martes es la prueba de que la
luna de miel ha sido breve y lo que pesa es el
estado de la economía con un índice de desempleo
que roza el 10%.
Si la decepción ha sido grande para el presidente
y sus seguidores, enfrentados al reto
de remontar antes de los comicios generales,
esta sensación de soledad ha sido aúnmayor
para los votantes hispanos en unas elecciones
en las que el tema migratorio no sólo ha
sido relegado, sino que se convirtió en una
de las bestias negras de los candidatos de
ambos partidos. Con el ultraconservador Tea
Party pujante en un momento en el que el
ciudadanomedio recela de cualquier presencia
extranjera que pudiera arrebatar puestos
de trabajos a los nacionales, la asignatura
pendiente de una reforma migratoria se ha
quedado en eso: tímidas promesas de unos
demócratas que no quieren perder el voto
hispano, pero no saben cómo controlar el
avance antiinmigrante de quienes incluso
han llegado a sospechar de la ciudadanía del
propio jefe del Estado. Por otra parte, un discurso
republicano que enfatiza la necesidad
de reforzar las fronteras, expulsar a los indocumentados
y frenar el Dream Act, un proyecto
de ley que permitiría obtener estatus
legal temporal a jóvenes sin papeles que entraron
al país antes de los 16 años, con la posibilidad
de acceder a la universidad o al servicio
militar.
Bien, la problemática presencia demás de
12 millones de inmigrantes ilegales es una
realidad ineludible que en estas elecciones se
ha visto eclipsada por la necesidad de reducir
el descontento general con uno de cada
seis estadounidenses en el paro. Y enmedio
de un sentimiento que oscila entre la indiferencia
y el rechazo abierto, se esperaba que,
desencantados, muchos hispanos no saldrían
a votar con el mismo entusiasmo con
que lo hicieron en 2008, convencidos de que
elYesWe can de Obama los incluía a ellos.
Sin embargo, lomás notable, por no decir
paradójico, de este ensayo de las elecciones
de 2012, es que los políticos hispanos emergentes
han despuntado en el Partido Republicano.
Desde el cubanoamericano Marco
Rubio, imponiéndose con una aplastante victoria
por el Senado de la Florida y perfilándose
como el Obama de los republicanos,
hasta el ascenso imparable en NuevoMéxico
de la abogada Susana Martínez, quien se
ha convertido en la primera gobernadora
hispana del país. O Brian Sandoval en Nevada,
elegido como gobernador en un estado
donde el voto hispano es crucial. Tres candidatos
arropados por el sectormás derechista
y a favor de la mano dura en las leyes antiinmigrantes.
En esta convocatoria los demócratas apenas
han apostado por hispanos que podrían
tener peso en un escenario que se les ha
tornado desfavorable. En cambio, entre los
republicanos figuras como el propio Rubio
se han visto potenciadas a cambio de darle
la espalda a la reforma migratoria. Tras
vencer, en su elocuente y jubiloso discurso
Rubio señaló que nunca olvidará que es
descendiente de exiliados. Se había cumplido
su sueño americano. Otra cosa bien distinta
sintieron los hijos nacidos de inmigrantes
ilegales.
La paradoja
de los hispanos
Los republicanos han
potenciado figuras como
Rubio a cambio de dar la
espalda a los inmigrantes
ZONA
FRANCA
GINA MONTANER
El triunvirato
latino de los
republicanos
Susana Martínez se convierte en la
primera gobernadora hispana de EEUU
La primera gobernadora hispana en la historia de Estados Unidos, Susana Martínez, junto a sumarido. / AP
«La agenda del presidente no va a cambiar.
Fue elegido con la misión de resolver los
problemas de la clase media americana y
cambiar la forma que EEUU tiene de actuar
en el mundo. Y va a continuar en la
persecución de esos objetivos». Así de
rotundamente se expresaba el embajador
norteamericano en España, Alan Solomont,
que ayer participó en un encuentro con los
lectores de ELMUNDO.es sobre los
resultados de las elecciones. «Con toda
seguridad no van a cambiar las relaciones
entre Estados Unidos y Europa. Obama dijo
que los problemas del mundo son
demasiado grandes para ser resueltos sólo
por EEUU, y éste no tiene ningún aliado
más importante que Europa».
«Obama no va a
cambiar su agenda»
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