Mamá tiene 10 años
El Correo, , 03-11-2010En los últimos años se habían conocido varios casos de niñas que sin dejar de serlo se habían convertido en madres. Todas esas noticias no extrañaban tanto porque procedían generalmente de Sudamérica, donde siempre se ha dicho que las crías maduran antes, que a menudo se hacen mujeres sin apenas abandonar la infancia. Uno de las historias más sonadas fue la de ‘Rosa’, como fue bautizada para la opinión pública internacional una chiquilla de 9 años violada en un cafetal de Costa Rica. ¿Podría ocurrir algo así en Europa? Desde hace unos días, hay que responder a esta pregunta con un rotundo sí.
Según se supo ayer, una niña de 10 años de origen rumano ha dado a luz en Cádiz un bebé de casi tres kilos. Su cuerpo, pese a lo que dice la teoría, sí estaba preparado para el alumbramiento. Aun así, los expertos consultados por este periódico coinciden en que se trata de un caso «del todo excepcional». Una niña a esa edad puede estar lista para un embarazo desde el punto de vista físico, «que no suelen estarlo», pero indudablemente su madurez intelectual no «es la más adecuada para enfrentarse al reto de la maternidad».
La niña rumana se convirtió en madre el martes 26 de octubre en un hospital de Jerez de la Frontera. El bebé nació sano, con un peso de 2,9 kilos. El pasado fin de semana, los médicos, matronas y enfermería que atendían a ambos dieron sus cuidados por finalizados y consideraron que la pareja se encontraba ya en condiciones de abandonar el centro sanitario. El asunto dejó de ser una cuestión de salud para convertirse en un problema social.
Madurez sexual
Los pocos datos que la consejera andaluza para la Igualdad y el Bienestar Social, Micaela Navarro, aportó ayer verifican que ésta es sobre todo una historia de menores, pese a tener otras implicaciones, fundamentalmente de tipo sanitario y educativo. Según Navarro, su departamento está valorando tanto el estado de la menor y su bebé como el de la «extensa familia» con la que conviven. Si no hay nada anómalo, ambas permanecerán en ese mismo entorno.
Ha ocurrido en Europa, pero lo normal sigue siendo que una niña de 10 años sea incapaz de engendrar un bebé. El hígado, el corazón y los riñones de una chiquilla no están preparados para soportar nueve meses de gestación y una experiencia del calado de un parto. Carecen de la madurez y la fortaleza necesarias, aunque el caso de Cádiz haya roto con todas las teorías conocidas. La medicina, suelen argumentar los facultativos, «no es como las matemáticas, donde dos y dos siempre suman cuatro».
Los cambios hormonales que se dan en la pubertad suelen comenzar a los 13 años. A esa edad, una adolescente es capaz de producir hormonas propias de la mujer, pero no óvulos. La primera ovulación se produce en torno a los quince años, según recordó ayer el catedrático de Ginecología de la Universidad del País Vasco, Gorka Barrenetxea, jefe de servicio de Ginecología del hospital Quirón Bizkaia. «No estamos ante la prueba de que los jóvenes no se toman en serio su sexualidad porque ocurre más bien al contrario. La juventud se protege más incluso que los adultos frente a embarazos y enfermedades de transmisión sexual», explica el experto. «Ésta es más bien la punta del iceberg de un problema familiar».
El ginecólogo José Gurrea, de la clínica Euskalduna, ahonda en este razonamiento y aporta otro elemento de análisis que desde hace años preocupa a los especialistas. «La regla llega a las niñas a edades cada vez más tempranas». Durante años se creyó que esta circunstancia estaba relacionada con la luz, porque en los países mediterráneos las crías se hacían mujeres antes que en los nórdicos. Luego se vio que la responsable de que esto ocurriera era, en realidad, la alimentación. Las chicas que primero alcanzan los 45 o 50 kilos suelen ser las primeras en tener la regla.
La pubertad precoz se produce más en las niñas, en una relación de cinco a uno frente a los chicos, por la maduración temprana de la hipófisis, la glándula que genera la hormona que estimula los ovarios. «En 1850 – indica Gurrea – las mujeres nórdicas tenian la primera regla a los 16. En 1900, EE UU constató que esa edad había bajado ya a los 15. La media está hoy entre los 12 y 13 años. ¿Hemos llegado al límite?», se pregunta.
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