«No hay dinero para traer a mi hijo muerto»

Las Provincias, J. A. MARRAHÍ | VALENCIA., 02-11-2010

«Su madre está mayor y enferma. No puede costear el traslado». Son palabras de Stoian Florina, amiga de Roi Francisc, el rumano de 34 años que murió en Alberic hace tres semanas a manos de su compañera sentimental. El cuerpo sin vida del hombre sigue en un depósito de cadáveres de Valencia. La madre de la víctima ya ha recibido la trágica noticia en Mihesu de Campie, una humilde lacalidad de 1.500 habitantes. Roi Susana, de 62 años, sufre entre sollozos al otro lado del teléfono y Florina ayuda a traducir: «Aquí en casa no hay dinero para traer a mi hijo muerto».

Los escasos recursos económicos de la familia impiden el deseo inicial de la mujer, que era enterrar a Francisc en Mihesu de Campie. La alternativa va a ser la incineración de sus restos mortales en Valencia, para la que aún no hay fecha. Una hermana de la víctima residente en Italia se desplazará a la ciudad, recogerá las cenizas y las llevará a su familia en el pueblo rumano.

A los pocos días del crimen recibieron la llamada de un amigo de Francisc. Le telefoneaba desde Zaragoza. «Su hijo ha sido asesinado por su novia Dana», le comunicó. «Al principio la mujer no se lo creía. Decía que eso no era posible. Luego miraron las noticias publicadas en internet y descubrieron que era cierto», detalla la amiga de la pareja en la localidad de la Ribera. Una comunicación del consulado les terminó de confirmar la tragedia.

«Es una familia muy humilde y la mujer está ahora hundida», describe Florina. «Vivimos de hoy para mañana. Mi marido murió y cobro una pensión de 60 euros. Si casi no me llega para pagar mis medicinas…», le cuenta Susana, que veía «imposible» poder asumir el traslado de su hijo a Rumanía sin recibir alguna ayuda económica. Y ese apoyo no ha llegado.

Hijos repartidos por Europa

La descendencia de esta mujer está diseminada por toda Europa. Esparcidos a merced de la necesidad. Empujados por «la miseria» que aún azota muchas áreas rurales de un país donde los sueldos «rondan los 150 euros al mes», explica Florina.

Francisc, el menor de los cuatro hijos de Susana, está muerto. A la mujer le queda otro en Alemania y una hija en Italia, la que le portará las cenizas en los próximos días. En Rumanía conserva la compañía de Iliana, de 42 años, la única que no ha emigrado. De los que partieron «sólo saben de uvas a peras, cuando llaman alguna vez, pero tampoco tienen ocasión de ir a verlos», explica Florina.

La funeraria La Esperanza de Mislata realiza funerales y traslados a bajo coste para personas con problemas económicos. Ya han llevado a Rumanía a dos inmigrantes fallecidos en la Comunitat. «El féretro de zinc (obligatorio para un cadáver sometido a autopsia), el embalsamamiento y el vuelo ronda los 3.600 euros», explica una responsable. Incluso siendo un precio reducido para un trámite funerario de estas características, la cantidad es «impensable» para Susana.

El homicidio se produjo en el cuarto que ocupaban Francisc y Dana, en una vivienda alquilada por un grupo de recolectores de origen rumano. Ayudar en el traslado es «imposible» para ellos, opina Florina. «Antes las cosas estaban mejor, pero ahora el trabajo en el campo sólo les da para comer y para pagar entre todos el alquiler de la casa y que no les tiren», razona la inmigrante rumana de Alberic.

Razones de investigación

El cuerpo del fallecido permanecerá al menos una semana más en el Instituto de Medicina Legal «por razones de investigación». Pasado ese tiempo, cuando lo autorice el juzgado de instrucción 3 de Alzira, será incinerado en Valencia en presencia de su hermana.

Según sus compañeros de Alberic, Francisc conoció a su pareja Dana hace dos años en Rumanía. Salieron de su país juntos en busca de una vida mejor. Habían trabajado en el campo por varias provincias de España hasta recalar en Alberic hace pocos meses. No había ninguna denuncia previa por malos tratos entre ellos, pero sí peleas.

La última, el 9 de octubre, fue la que acabó en tragedia. Ocurrió en su cuarto. Habían bebido mucho alcohol. Ella le golpeó presuntamente con una botella. La autopsia reveló también signos de estrangulamiento. Después, Dana intentó abandonar el cuerpo en un campo cercano a la vivienda.

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