Elecciones legislativas en EE. UU. "Nos hemos de quitar la flojera" Los afroamericanos siguen fieles a Obama y se sienten heridos por los ataques conservadores

El pastor, el hijo y el presidente

La Vanguardia, , 27-10-2010

MARC BASSETS – Cleveland. Corresponsal

“¿Sabéis por qué cultivan té? ¡Porque hay un negro en la Casa Blanca!”, alude el pastor al Tea Party
En la matrícula del coche Lexus del reverendo Otis Moss jr. pone: “5 MINUTES”.

- ¿Por qué ha puesto cinco minutos? – le preguntamos mientras entramos en su casa, en una urbanización cerrada en el este de Cleveland, la gran ciudad industrial en el norte de Ohio. En EE. UU. los automovilistas pueden personalizar sus matrículas.

- Es largo de explicar – responde-.Pero se lo resumiré diciendo que cinco minutos de plegaria pueden salvarte la vida.

En el salón, figuras de Lladró, retratos del reverendo y libros de Nelson Mandela, Martin Luther King y Lyndon Johnson, el presidente que puso fin a la segregación racial.

El reverendo nos presenta a su hijo, Otis Moss III. “Con toda la humildad, estamos orgullosos de él”, dirá unos días después.

Moss padre, de 75 años, colaboró con Luther King, estuvo en la cárcel y ahora, en ocasiones, reza con Barack Obama.

Moss hijo, de 44 años, es el pastor de la Trinity United Church of Christ en Chicago. Allí sustituyó a Jeremiah Wright, el mentor espiritual de Obama, cuyos sermones incendiarios estuvieron a punto de costarle la candidatura a la Casa Blanca en el 2008. El pastor cayó en desgracia.

“A ningún candidato de la historia se le he pedido que haga esto, se le ha forzado a hacer esto”, se queja Moss hijo, en alusión a las críticas que desembocaron en la ruptura entre el presidente y su pastor.

Y añade: “Esto significa que a América le queda un largo trecho por recorrer en términos de entender a gente que es diferente y tiene otros puntos de vista”.

Tres horas después, Otis Moss III, el joven reverendo, sube al púlpito de la Olivet Institutional Baptist Church en Cleveland, que su padre dirigió hasta hace dos años, y donde esta noche le han invitado a pronunciar un discurso que hará vibrar a los fieles.

De la Biblia a la política. A través de la historia de Josafat, el rey que intentó unir a un país dividido y cuyos barcos nunca zarparon porque naufragaron, Moss III convirtió la ceremonia en una defensa encendida de Obama.

“Josafat intenta reconstruir un país que otra persona ha dejado hecho una ruina. Lo dice la Biblia”, proclama el pastor. El público le jalea.

A un ritmo sincopado, con el órgano y la batería marcando el compás y el tono en ascenso, el pastor arremete contra el Tea Party, el movimiento conservador y populista que ha encabezado la oposición a Obama, el primer presidente afroamericano.

“¿Cómo es que no han empezado a cultivar el té hasta hace tan poco?”, se pregunta Otis Moss III. Y la pregunta se la hacen muchos estadounidenses. ¿Por qué la ira por la crisis económica y el despilfarro público apenas se dirigió contra el antecesor de Obama, el republicano George W. Bush, y ha caído con todo su peso sobre el actual presidente?

“¿Sabéis por qué cultivan té? ¡Porque hay un negro en la Casa Blanca!”, responde, y los fieles se levantan, alzan los brazos, ríen, celebran las palabras del pastor.

Los afroamericanos de Cleveland, y de otras partes del país, se sienten heridos por los ataques conservadores a Obama, a su Obama. Los negros en EE. UU. siguen fieles al presidente.

Los demócratas del presidente confían en movilizar a estos votantes, castigados por la crisis y el desempleo, para las elecciones legislativas y al cargo de gobernador, el 2 de noviembre.

Si Otis Moss III compara al presidente con Josafat, su padre, Otis Moss jr., lo compara con otra figura bíblica, Josué, que llevó al pueblo elegido a la tierra prometida. Le antecedió Moisés, que emprendió el camino hacia la liberación: la generación de los derechos civiles.

Durante la campaña, Obama usó esta comparación – acuñada por el reverendo Otis Moss jr.-para reivindicarse como sucesor de las luchas de figuras como Luther King y Moss.

¿Y cuál es el capítulo siguiente? “No lo sabemos, pero la esperanza es que en esta nación con cada vez más minorías, minorías que en las próximas décadas serán mayoría, no represente una novedad el hecho de que un afroamericano, un hispano, una mujer lleguen al cargo más alto”, responde Moss padre.

El reverendo, ahora jubilado, nos ha convocado en el restaurante del hotel Intercontinental de Cleveland, un lugar aséptico. Los camareros le saludan con reverencia. Antes de comer, reza.

“Los grandes cambios – prosigue-siempre implican grandes desafíos, y muchas personas los ven como amenazas a su espacio, a su confort”.

Moss jr. sopesa cada palabra, cada gesto. Dice que todos los avances de la humanidad han topado con resistencias, desde el final de la esclavitud hasta el final del dominio masculino. Recuerda que en los tiempos de la segregación la violencia contra los negros aumentaba en los años de malas cosechas. Sostiene que en EE. UU. sigue habiendo racismo.

“Pero ahora – explica-nadie quiere que le llamen racista. No es legal, y la sociedad lo ve con malos ojos. Así que en vez de pronunciar la palabra que empieza con n (el despectivo nigger,en inglés), le llaman musulmán”.

En algunos sectores de la América blanca, Moss Jr. detecta miedo. “El miedo y la hostilidad son inseparables – dice-.Y cuando están juntos, las semillas de la violencia siempre están allí”.

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