La historia olvidada

Diario de noticias de Gipuzkoa, por a. zugasti, 24-10-2010

AYER el Kursaal se llenó de color. SOS Racismo organizó un acto público para agradecer, aunque sea de forma simbólica, a los miles de inmigrantes que han ido llegando a nuestra casa su trabajo y su contribución a abrir nuestro pequeño mundo. Quizá porque cuando la crisis aprieta va subiendo de volumen ese mensaje subliminal que les señala con el dedo para que se vayan y dejen de ocupar los trabajos que corresponden a quienes tienen ADN vasco y conocen cada piedra del Txindoki, sólo por eso, viene bien que se hagan estas cosas. Es una perogrullada decirlo pero hay que recordar que vinieron a trabajar aquí en miles de tareas que, precisamente nosotros, los indígenas del lugar, fuimos despreciando. O sea que un respeto. No seré yo quien ponga un pero a actos así, y si fuera una de esas mujeres que llegaron a este país en los sesenta con dos faldas y una maleta vieja siguiendo al marido y huyendo de la miseria de Cáceres, Badajoz o Andalucía, hasta tendría cierta envidia. Porque aquellas historias han quedado en el olvido y nunca se ha hecho autocrítica de cuál fue nuestro comportamiento cuando les vimos llegar pidiendo trabajo, currar a destajo en los talleres y llenar las barriadas del extrarradio. No es justo que olvidemos con tanta facilidad que les llamábamos “churrianos” o “maquetos” y que hayamos crecido en el mismo portal ignorándolo todo sobre sus vidas. Aquella gente, ahora abuelos y abuelas, también levantaron este país, y quizá haya llegado la hora de hacer recuperación histórica, también con ellos, con una emigración a la que siempre se le ha dado la espalda y que forma parte nuestras vidas.

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