Uno de cada diez médicos que ejercen en Málaga es extranjero

Diario Sur, AMANDA SALAZAR asalazar@diariosur.es, 24-10-2010

En los hospitales y centros de salud no salen las cuentas. Por un lado, aumenta la población y se incrementa su envejecimiento, con lo que se demandan más atenciones médicas. Por otro, los facultativos andaluces emigran a otras regiones e incluso a otros países como Portugal o el Reino Unido para mejorar sus expectativas laborales, mientras que cada vez más doctores se aproximan a la edad de jubilación. Según estudios del Colegio de Médicos de Málaga, casi un tercio de los 6.571 sanitarios de la provincia cumplirá los 65 en los próximos diez años.

La consecuencia, como señala el presidente del Colegio de Médicos, Juan José Sánchez, es que faltan doctores. «Hoy por hoy, el relevo generacional no está garantizado», indica. Para intentar paliar este déficit, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) y los centros privados han tenido que contratar en los últimos años a facultativos extranjeros.

Según datos del Colegio de Médicos, el 13% de los doctores colegiados son extranjeros, con un total de 894 en lo que llevamos de año. Y la tendencia va en aumento. En los últimos tres años, los médicos de otras nacionalidades han crecido un 8%. Las procedencias más habituales son Argentina (14%), Marruecos (13%) y Alemania (10%). Este último grupo se debe a la importante colonia germana existente en la Costa del Sol, que atrae a doctores del mismo país.

Yamilé Fáez es cubana. Lleva en Málaga diez años. Le homologaron su título de médico y luego tuvo que hacer la especialidad de Microbiología y Parasitología Clínica. Las mayores dificultades para los médicos extranjeros surgen a la hora de equiparar sus especialidades. Ella es responsable además del departamento de atención a sanitarios extranjeros en el Colegio de Médicos. «Muchos provienen de países hispanohablantes porque no tienen que enfrentarse a la barrera idiomática», indica.

Fáez asegura que lo que mueve a los médicos a trasladarse a España es que aquí tienen más oportunidades y mejores sueldos. «Justo por lo mismo por lo que se marchan los andaluces de aquí», indica. En el caso de Cuba, dice que la formación es buena, pero no los recursos y medicamentos con que cuentan. «Es muy difícil avanzar profesionalmente si no tienes materiales», asegura.

La apertura de la Unión Europea a los países del Este también ha incrementado el flujo de doctores desde esta zona. Una treintena de facultativos de Ucrania, Rumanía y Letonia ejercen en Málaga. Muchos de ellos lo hacen en el sector privado, pero también los hay que logran hacerse un hueco en centros públicos.

Según Juan José Sánchez, el SAS ha estado contratando a médicos con la especialidad sin homologar, lo que ha suscitado una gran polémica. «Con que tuviesen homologado el título de médico y hubiesen solicitado la equiparación de la especialidad, les podían contratar en los centros sanitarios», señala, mientras critica la situación de alegalidad en la que han estado estos profesionales.

Homologación de títulos

«El problema no es solo que no haya una garantía de la calidad de la formación de estos médicos, sino también que se les contrata a bajo precio para hacer el mismo trabajo por el que un médico español recibe un sueldo mayor», indica Fáez, quien señala que, a priori, el servicio público intenta no acudir a ellos pero que en periodo de vacaciones, cuando faltan profesionales, «han estado haciendo la vista gorda».

Pero parece que esta situación tiene los días contados. Un Real Decreto del pasado mayo establece la homologación de títulos extracomunitarios. El texto permite a aquellos facultativos extranjeros sin título reconocido que hayan ejercido al menos durante un año en España dentro de los últimos cinco optar «por una vez y de manera excepcional» entre realizar un periodo de ejercicio profesional en prácticas o someterse a una prueba teórico – práctica. Aunque, para Sánchez, si se crease un marco beneficioso para evitar la fuga de sanitarios españoles y la ley de incompatibilidades entre el ejercicio público y privado no fuese tan rígida, no se dependería tanto de estas contrataciones.

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