Buscan a un hombre que enterró en cal viva a su esposa y a sus dos hijos

La mujer pidió anular la orden de alejamiento el año pasado y el juez se lo denegó

El Mundo, , 19-10-2010

ROBERTO VILLARREAL / Tarragona
De nuevo, la orden de alejamiento
de un juez por malos tratos no ha logrado
evitar el asesinato de una mujer.
Esta vez, en Tarragona, el hombre
también mató presuntamente a
sus dos hijos. La mujer, de origen
marroquí y 26 años, rompió con él
tras un episodio de malos tratos, pero
llegó a pedir al juez que retirará la
orden en diciembre de 2009. Ayer
fue encontrada en la bañera de su
casa enterrada en cal.
«Era un olor muy fuerte, extraño,
como a gas». Así describía una clienta
de la panadería Basora, justo enfrente
del desvencijado portal del
número 9 de la calle Reial de Tarragona,
el hedor que llevó a los vecinos
a avisar a laGuardia Urbana sobre
las 21.30 horas del pasado domingo.
Dos familias marroquíes que
viven en el mismo inmueble les habían
alertado sobre el intenso olor
que provenía del primer piso.
Rafael Comas, jefe de la Guardia
Urbana de Tarragona no podía predecir
la trascendencia del aviso y
trasladó la intervención a los Mossos
«porque teníamos las patrullas ocupadas
en ese momento». En cuestión
de «cincominutos», según el alcalde
de Tarragona, Josep Félix Ballesteros,
los Mossos estaban a pie
de calle y, ante el cariz que tomaba el
caso, dieron aviso a los bomberos.
«Entraron por la ventana; rompieron
la persiana y el cristal; el mal
olor era insoportable, no se podía
respirar», relata un joven magrebí
en el bar Dessire, situado en la esquina
contigua del número 9.
Lo que se encontraron exactamente
los bomberos y los agentes de
policía sigue bajo secreto de sumario.
Durante la noche, sólo trascendió
el hallazgo del cadáver, bastante
deteriorado, de ella. La Policía empezó
a buscar a su marido, que supuestamente
se había fugado con los niños.
Al día siguiente llegó la confirmación
de los peores augurios: los
cadáveres de los dos pequeños también
habían sido encontrados en el
domicilio. El resultado de la autopsia,
apuñalamiento.
«Esos niños jugaban con elmío,
también de seis años, en el parque, e
iban al mismo colegio, el Pau
Delclós», recordaba un parroquiano.
El alcalde Ballesteros y el delegado
de la Generalitat en el Camp de
Tarragona, Xavier Sabaté, comparecieron
para informar de la «búsqueda
exhaustiva, con todos los
medios disponibles», del esposo y
principal sospechoso: un hombre
nacido en Tánger (Marruecos) que
ya había sido detenido en ocasiones
anteriores, que todavía estaba pendiente
de juicio por un caso grave
de malos tratos y sobre el que pesa
una orden de alejamiento del juez
desde 2009.
«La víctima», reveló el alcalde, «pidió
que se levantase en diciembre,
pero el juzgado lo denegó». La situación
de la familia era conocida en la
Unidad de Asistencia a la Víctima de
los Mossos d’Esquadra, «que ha contactado
en varias ocasiones con la
víctima y ha realizado un seguimiento
de la orden de alejamiento», y
también en el área de Servicios Sociales,
dadas sus precarias condiciones
económicas. El presunto agresor
estaba bajo tratamiento psicológico

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)