Marruecos ‘normaliza’ las relaciones con España

Moratinos se reúne en Marraquech con su homólogo marroquí para preparar una cumbre bilateral la próxima primavera

El Mundo, ANA ROMERO , 17-10-2010

ANA ROMERO / Marraquech Enviada especial Marruecos ha dado un respiro a Miguel Ángel Moratinos en una semana en la que el ministro de Asuntos Exteriores se ha visto asediado por las crisis con Vene-zuela y Gibraltar. Con un menú gastronómico de nueve platos, Moratinos y su homólogo marro-quí, Taieb Fassi Fihri, sellaron es-te fin de semana en Marraquech el inicio de una nueva fase de bue-nas relaciones entre Marruecos y España. En una de las ciudades más bellas de este país, empeza-ron a preparar la cumbre bilateral de la próxima primavera, una reunión de alto nivel que no tiene lugar desde 2008. En la cena del viernes, que se ce-lebró en el hotel más lujoso de Ma-rraquech, Moratinos y Fihri conta-ron con la mejor compañía: el nue-vo embajador de España en Ma-rruecos, Alberto Navarro, y Yousef Amrani, secretario general del Mi-nisterio de Asuntos Exteriores ma-rroquí y uno de los hombres más cercanos a nuestro país. Amrani, que habla un perfecto castellano, se encarga personalmente desde hace ocho años de las siempre espinosas relaciones entre Rabat y Madrid. Navarro acaba, literalmente, de lle-gar: apenas ha dormido cinco no-ches en Marruecos y empieza ilusio-nado un puesto que, tan sólo hace dos meses, todavía estaba en el aire. De hecho, su homólogo marroquí, Ahmed Ud Suilem, aún no ha llega-do a Madrid. Fuentes diplomáticas españolas y marroquíes insistieron ayer en que lo hará en cuestión de días. Moratinos achacó el retraso de Suilem respecto a Navarro al «pro-cedimiento diplomático marroquí». Los embajadores de Marruecos tie-nen que ser recibidos por el Rey an-tes de partir y Mohammed VI aún no lo ha hecho con Suilem. «Las relaciones pasan por un buen momento», señaló Moratinos ayer durante un receso de su parti-cipación en el Foro de Política Mun-dial que tiene lugar en Marrakech hasta mañana. El ministro explicó que será María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta primera, la encargada de viajar a Marruecos en enero para iniciar la preparación técnica de la cumbre bilateral que se celebrará, probablemente, aquí. Esta nueva fase de buenas rela-ciones entre España y Marruecos cuenta con una novedad. Por pri-mera vez, Marruecos ha decidido enfrentarse a lo que considera la primera causa de sus dificultades con España: el hecho de que en muchos aspectos de la política ex-terior –y Rabat es uno de ellos– no existe un consenso entre los dos principales partidos, PSOE y PP. Fuentes diplomáticas marroquíes dieron ayer mucha importancia a la reunión de la semana pasada en Marraquech con Jorge Moragas, el portavoz de Exteriores del PP. Se-gún estas fuentes, tanto Moragas como Ana Pastor han demostrado que el PP entiende que las relacio-nes con Marruecos son demasiado importantes para España como pa-ra que estén sujetas a las vicisitu-des del guión interior. Asíloconfirman desdeelPP,aun-que también añaden que ellos han iniciado una nueva fase con Ma-rruecos «sin el entreguismo» que caracteriza a Rodríguez Zapatero. Se refieren en el PP sobre todo a la cuestión del Sáhara Occidental. Según fuentes diplomáticas marro-quíes, cuando el Gobierno de Zapa-tero habla de «solución realista» pa-ra la ex colonia española, se está re-firiendo a un referéndum que no incluya la opción de la independen-cia (el sine qua non de Marruecos) sino sólo las de integración en el resto del país, o autonomía alaes-pañola. Para el PP, esto supone la ruptura del consenso existente des-de la Transición. Mañana llega a Rabat el envia-do especial de la ONU para el Sáhara, el estadounidense Chris-topher Ross. Fuentes diplomáticas españolas explicaron que Ross utilizará un avión Falcon español en sus desplazamientos a los cam-pos de refugiados en Tinduf, a Ar-gel y a Nuakchot (Mauritania). El Sáhara fue el centro de la reunión de Moratinos con el secretario ge-neral de la ONU, Ban Ki Moon, que también participa en el Foro. Según el ministro, España trata de «actuar y de convencer», pero no de «presionar» a Marruecos para que retome las conversaciones con el Polisario, rotas desde hace casi dos años.

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