El 'Caballo de Oro' para la etnia gitana
La Verdad, , 17-10-2010Satisfacción plena siente uno cuando ve y comprueba ‘in situ’ que algo que has recuperado de la tradición y algo que has creado de la nada se mantiene vivo y con gran auge: me refiero a la Feria de Ganado de Murcia y al Día del Caballo. Evidentemente, cuando digo ‘recuperar’ me refiero a dicha feria, pues su fundador fue nada menos que Su Majestad el Rey Alfonso XIII, que la concedió a Murcia como privilegio y que, desaparecida durante muchos años, fue recuperada ya en nuestra época por el entrañable ‘Paco el de las Borregas’ y por quien esto suscribe, junto con algún componente de la peña huertana La Hijuela, aunque de ésta se utilizó mas el nombre que su apoyo pero vaya para todos mi agradecimiento y mi felicitación a los actuales dirigentes de la feria por mantenerla viva y en crecimiento.
Cuando hablo de ‘crear’ me refiero al Día del Caballo, un importante eslabón de la Feria del Ganado que sí fue realmente creado tras dos años de funcionamiento de la misma y cuya génesis vino a mi cabeza tras visitar muchas otras ferias de ganado, buscando posibles ganaderos, patrocinadores, participantes, comercios e, incluso, enseres y utensilios acordes con un evento de tan peculiares características. En fin, anécdotas aparte, ahora mi satisfacción como un artífice más de los que crearon el Día del Caballo es plena al ver su excelente evolución y la gran participación lograda. Justo es valorar, ante todo, el patrocinio de Copele SA y, muy especialmente, el entusiasmo mostrado desde el primer momento por Paco Galián en la concesión del preciado ‘Caballo de Oro’, que fue creado para distinguir a las personas o entidades que hubiesen colaborado con la Feria de Ganado. Pero sí me gustaría hacer públicamente un llamamiento a la organización, al patrocinador y a los políticos de turno para que el ‘Caballo de Oro’ en su próxima edición sea concedido, si fueran posible, a la etnia gitana pues estoy convencido de que, sin este colectivo de ganaderos y de tratantes, jamás se hubiese podido recuperar la feria, al ser ellos el cordón umbilical que la mantiene viva y en crecimiento.
Ellos se lo merecen por su esfuerzo, su aportación, su simpatía y gracejo y, cómo no, esos originales «tratos» que tanto nos llaman la atención a todos y que eran entonces – y todavía son ahora – tan válidos como escrituras firmadas ante notario al estrechar las manos y sentenciar: «hecho está».
Así pues, creo que sería de justicia que se les concediera dicho galardón, sin que haya lugar a rencores, suspicacias ni sambenitos sino, antes al contrario, como símbolo de aprecio y señal de justo reconocimiento a su trabajo y esfuerzo, sin desmerecer a ninguno de los ya galardonados. Siendo imposible entregar un trofeo a todos y cada uno de los participantes de la etnia gitana, en su nombre recibiría el mentado ‘Caballo de Oro’ la asociación que los engloba y representa, en la persona de su patriarca o presidente.
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