La patera
El Correo, , 17-10-2010La última edición del diccionario de la Real Academia Española se publicó hace nueve años y, al parecer, los académicos están preparando ya otra nueva porque el idioma evoluciona constantemente. Y evoluciona, sobre todo, desde que apareció la televisión y a sus locutores, y demás personajes que aparecen en la pantalla, les ha dado por lo que podríamos denominar como ‘gilipollez anglo – neologista’. El asunto consiste en sustituir las palabras castellanas por sus equivalentes inglesas.
Lo triste para mí es ver que la Real Academia ha pasado por ese aro absurdo y, aunque sea en letra cursiva, ha incluido en nuestro diccionario, que siempre fue castellano, tantos anglicismos inflagaitas que, a veces, no sabe uno si está consultando un diccionario español o uno inglés.
No hace mucho se celebró en Madrid la llamada noche de la moda. Pero a los inflagaitas de la televisión decir ‘Noche de la moda’ les pareció excesivamente ordinario y tuvimos que oír una y otra vez eso de la ‘Night fashion’, que, por lo visto, al pronunciarse en inglés hace como mas elegante y fino. ¡No te amuela Manuela! ¿Serán tarugos? (Perdón por el empleo de este adjetivo. Se me ha escapado sin querer).
Pero, al margen de estas consideraciones que han surgido en el comentario casi sin darme cuenta, yo espero y confío en que en la nueva edición los académicos incluyan al fin la acepción correcta del vocablo patera que en estos tiempos de emigración ilegal se usa más que el bicarbonato. Es cierto que ese vocablo está incluido pero con esta absurda acepción. Copio: Patera. – Embarcación pequeña de fondo plano y sin quilla.
La patera, distinguidos académicos, como su nombre indica, era un barquichuelo que los cazadores de patos (de ahí su nombre) utilizaban para recoger en los lagos las piezas abatidas. Pensar que treinta personas pueden viajar de África a Canarias en una patera es como afirmar que se puede ir a la Luna en globo.
Y como se dice razonablemente que el diccionario se mueve a remolque del habla popular, admitiendo las palabras que llegan a ser de uso común, ¿para cuándo dejamos la inclusión en el diccionario del vocablo ‘alante’ de uso tan habitual y popular que resulta difícil escuchar que alguien utiliza el correcto adverbio adelante?
Y mañana más, porque el tema merece la pena.
(Puede haber caducado)