FÚTBOL EL ÚLTIMO EPISODIO DE VIOLENCIA
Italia echa la culpa a Serbia
El líder de los ´hooligans´ pide excusas para ablandar a los jueces de Génova
La Vanguardia, , 15-10-2010EUSEBIO VAL – Roma. Corresponsal
FALTÓ COMUNICACIÓN El ministro Maroni dice que Belgrado no anunció la peligrosidad de los hinchas
Orgullo nacional y ninguna autocrítica. El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, rechazó ayer cualquier responsabilidad de su policía en los graves incidentes de Génova que obligaron a suspender, el martes, el Italia-Serbia de clasificación para la Eurocopa. Maroni, miembro de la Liga Norte yque gusta de presentarse siempre como duro frente al delito, endosó toda la culpa a las autoridades serbias por haber ocultado o infravalorado la peligrosidad de los hooligans que viajaron para ver el encuentro.
Maroni salió al paso de algunos reproches de la UEFA y de la FIFA a la actuación italiana. Dio la sensación de querer anticiparse a la posibilidad de que su país también sufra sanciones, aunque evidentemente mucho menores que las que afronta Serbia. Maroni mencionó la existencia de dos mensajes serbios previos al partido. En el primero se hablaba de sólo un centenar de hinchas que se desplazarían. En el segundo, la misma mañana del martes, la cifra se había elevado a 1.300 (al final serían unos 1.800), pero sin advertir de la calaña del personal.
Según el ministro, los preparativos se hicieron de acuerdo con estas informaciones. Si se hubiera sabido que del país balcánico llegarían auténticas “bandas criminales”, dispuestas a desatar una revuelta a sangre y fuego en el estadio, se habrían adoptado otras medidas. Con todo, Maroni elogió la profesionalidad y el autocontrol de los agentes italianos al evitar un desenlace mucho peor. Maroni aleccionó a la UEFA y señaló que si en toda Europa se adoptara el llamado carnet del hincha (un documento para controlar la identidad y descartar a los violentos), como ha hecho Italia, habría menos problemas.
Desde la cárcel de Génova, entretanto, el líder de los hooligans serbios, Ivan Bogdanov, fingió ser un niño bueno, con la esperanza de ablandar a los jueces. Este energúmeno encapuchado y de brazos tatuados, a quien media Europa vio por televisión cuando lanzaba bengalas y arengaba a sus huestes, presentó excusas a Italia. Dijo que los únicos objetivos de su ira – como si eso fuera un atenuante-eran la Federación Serbia y el guardameta Vladimir Stojkovic, culpable, según Bogdanov, del grave delito de dejar el club Estrella Roja para fichar por el odiado rival de la misma capital serbia, el Partizan. En un alarde de ingenuidad, Bogdanov dijo que nunca pensó en causar daño a Italia, un país que no conocía pero que le ha gustado mucho y “es bellísimo”.
Al cruzar la frontera con Serbia, la policía de este país detuvo a 19 de los hinchas que regresaban de Génova y de quienes se sospecha que participaron en las algaradas. Todos los autocares fueron sometidos a una inspección para confiscar armas. La orden la dio directamente el propio presidente de la República, Boris Tadic.
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