La Diputación estudia sacar a los menores extranjeros de Cruz Roja al quedar solo treinta
La cifra de chicos acogidos se ha desplomado en el último año porque Álava llegó a tener hasta 150 chicos en sus centros
El Correo, , 14-10-2010La problemática de los menores extranjeros no acompañados (‘menas’) en Álava ha cambiado de forma radical. Para muestra, el silencio que ahora predomina en el discurso oficial de una Diputación que hace sólo unos meses amenazaba con la adopción de medidas de carácter judicial contra las comunidades autónomas que no cumplieran con sus competencias. «Solidaridad sí, pero tontos no. Que quede muy clarito. De hacer el primo, los alaveses nada de nada», advirtió el diputado general, Xabier Agirre. Corría finales de 2009. En aquellos meses, el Instituto Foral de Bienestar Social (IFBS) se encontraba al borde del colapso al tener que atender a 150 chavales, cuando en 2007, apenas rondaban la veintena.
Ahora, el escenario es radicalmente diferente. Tanto, que según explicaron a EL CORREO fuentes forales de toda solvencia, la Diputación se está planteando una redistribución de los menores que supondría su salida de la sede de la Cruz Roja, uno de los dos centros que ahora están habilitados, y que soportó varios conflictos en aquella época. No es que las dependencias de la calle Portal de Castilla quedaran en desuso, sino que se dedicarían a otro fin social del propio IFBS, que todavía está por definir.
El motivo de esta cambio de rumbo es que la llegada de menores ha caído de tal manera que ahora el número de chavales acogidos por la Diputación ronda los treinta. En esta cifra se incluyen aquellas plazas de jóvenes que se han marchado del territorio de forma temporal pero que se mantienen poy ley reservadas durante cierto tiempo.
De consumarse la salida, la Diputación acabaría con el «carácter provisional» que en 2003 se le concedió a las dependencias de Cruz Roja año de apertura a la espera de que se materializase la construcción del nuevo centro de menores. Una edificación, por cierto, que no se abrió hasta mediados de 2009 después de que los intentos impulsados por el Gabinete del popular Ramón Rabanera para llevarla fuera de Vitoria se toparan con el frontal rechazo de la oposición.
Tras sopesar varias ubicaciones, como Armentia, el nuevo centro, llamado Bide Berri y con capacidad para una treintena de chicos, se abrió en Coronación, en unas dependencias de nueva planta anexas al centro Molinuevo de Diocesanas. Ante esta coyuntura, el objetivo del Gabinete Agirre es el de sacar el mayor provecho posible a este complejo y reutilizar el de Cruz Roja para otras necesidades, que son muchas. El IFBS, además, tiene abiertos en Vitoria dos pisos de emancipación gestionados por el colectivo Kolore Guztiak y para los que no existe un cambio de planes. Con una capacidad que puede rondar entre las seis y ocho plazas, la menor presencia de ‘menas’ hace que lleven algún tiempo sin estar ocupados en su totalidad.
Menos llegadas de cayucos
En cuestión de meses, este fenómeno ha sufrido un giro de 180 grados. Hace solo un año, la Diputación se veía obligada a utilizar la Cruz Roja y Molinuevo y ocupar de forma provisional dependencias del santuario de Estíbaliz o varios pisos repartidos por la ciudad. Literalmente, no daban abasto». Y ahora, el efecto llamada que tanto funcionaba entre los ‘menas’ parece haberse evaporado.
Hubo denuncias de la Policía por la supuesta negativa de la Diputación a acoger a menores, duros reproches mutuos entre el Gabinete Agirre y la Fiscalía por la diferencia de criterios a la hora de hacer la prueba ósea, denuncias de colectivos sociales por la «desidia» de la Diputación a la hora de otorgar las certificados de tutela… La situación política fue tal que incluso en el Congreso, el PNV exigió al Gobierno central la creación de cupos entre comunidades porque muchas de ellas, aseguraron, dejaban vagar a los jóvenes por la Península a su libre albedrío. Los jeltzales llegaron a incluir esta medida en su batería de exigencias para respaldar los presupuestos de Zapatero.
Pese a que no han trascendido cambios normativos, Álava ya no es presa del colapso, de ahí que la única explicación que encuentran los expertos es el vertiginoso descenso de la cifra de cayucos que llegan a la Península sabedores de que la imagen de bonanza del país ya no es la que era. No obstante, será este otoño el que marque el termómetro puesto que no es en verano cuando llega el mayor número de menos extranjeros no acompañados.
(Puede haber caducado)