ASTEAZKENA
Los días y las razas
El Mundo, , 12-10-2010NADA, que lo del Día de la Hispanidad es una manipulación interesada de un imperialismo caduco. La Red Independentistak quiere convertir la fecha de hoy «en el día por la independencia de los pueblos» y en pro de ello marchará esta tarde a lo largo de Pamplona. Dicen sus gestores, y no seré yo quien les niegue la razón, que el también llamado Día de la Raza «supuso para muchos pueblos de América el riesgo de perder su cultura y sus etnias». Y para manifestar su protesta con la rotundidad exigida, los marchadores encabezarán la manifa con un txotxongilo de Simón Bolíbar que no se apellidó nunca así y menos incluyendo una segunda «be» en el sobrenombre, «un libertador americano de origen vasco».
Llegados aquí, conviene hacer algunas precisiones sobre la fecha que hoy se conmemora de manera oficial. Porque la pretendida fiesta tan contestada por determinados sectores ¿omiten el Columbus Day? fue un invento del presidente argentino Hipólito Yrigoyen, quien el 4 de octubre de 1917 promulgó un decreto por el que se instituía el fasto. Aquel hombre, de procedencia netamente vasca, pudo conseguir de otros países americanos su adhesión a la iniciativa, y así comenzó todo, tan sencillo y, por lo que noto, tan complicado. Queda supuesto que, sabiendo del hecho, Alfonso XIII hizo buena la idea y se la quedó para su contento.
Yrigoyen comenzaba la redacción de su decreto señalando cómo «el descubrimiento de América es el acontecimiento más trascendental que haya realizado la humanidad a través de los tiempos», y después, en el artículo 3º, advertía solemne: «Que la España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de los sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana».
Nunca me han gustado los discursos raciales y en absoluto los racistas, todos ellos miserables. Apelar a la raza como señal de distinción con respecto al otro uno nunca se compara con nadie si sabe que va a perder en el cotejo es un recurso bajo donde los haya. Y aunque el Día de la Raza que antes se conmemoraba, ahora de la Hispanidad, carecía de un componente étnico y discriminatorio, tampoco fue de mi agrado. O sea, prescindí entonces y prescindo ahora de él con absoluta tranquilidad.
Los naturales de esta tierra, algunos, sí que han gustado ¿seguimos haciéndolo? de nuestra raza. La revista Vida Vasca publicaba en 1924 un amplio artículo sobre «El País Vasco-Navarro», en el que se podía leer: «El pueblo Vasco siempre ha tenido el matiz peculiar de una raza algo distinta a las demás mezcladas que forman los habitantes de España. Al paso de los diversos pueblos por Iberia, un sedimento de su sangre se mezclaba con las naturales alterando las razas. Solo quedaron poco influenciados, aunque no inmunes, los pueblos de Cantabria y la primitiva raza Ibera conservó sus rasgos peculiares».
Era enero del pasado año cuando publicaba en estas mismas páginas una columna titulada Los mapas, donde recordaba la existencia de uno, hoy olvidado de todos. Conocido como Mapa de Razas, quería ser una aproximación a la realidad palpable que sus gestores advertían urgentes. El diario Euzkadi (10-3-1920) publicaba al respecto el siguiente anuncio: «Ya está a la venta el Mapa de Razas de la Unión de las Nacionalidades. La Raza Vasca figura en él perfectamente destacada, distinta de todas. Patriota: coloca en tu casa, en tu oficina, en todas partes, el testimonio fehaciente de la singularidad de nuestra Raza. Se vende en…».
Creo yo que, para completar el imaginario conveniente, junto al txotxongilo ¿Bolivar, con «uve», un títere? del libertador americano, los organizadores de la manifestación deberían incluir otro referente a Lope de Aguirre, el auténtico predecesor de la cosa, según el político y militar al que se apunta. Lo recordaba el domingo Pérez Reverte.
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