«Gracias a Cáritas aún estoy viva»
La Verdad, , 12-10-2010Mª del Carmen López, colaboradora de Cáritas, ayer en las depedencias del ropero de la institución. :: EDU BOTELLA / AGM
Elisabeth Sasi tiene 27 años. En sus brazos, y bien agarrado contra su pecho, está Elkin, que acaba de cumplir un año. A sus espaldas más de 15 personas esperan a que la puerta de Cáritas, en el barrio murciano de El Carmen, se abra. «Antes de llegar aquí estaba fatal. No teníamos dinero para casi nada y vivía una desesperación que nadie sabe. Gracias a ellos estoy mucho mejor. Nos ayudan en todo lo que buenamente pueden», explica Elisbeth.
Gracias a la asociación muchos pobres son ayudados no sólo con comida y ropa. «A veces simplemente necesitan que alguien les escuche, que sepan cómo lo están pasando. Con estas charlas se van a casa con un poco de consuelo», cuenta María del Carmen López, que muy pronto comenzará a impartir clases de español a inmigrantes sin recursos.
Yanoslava lleva ya diez años en España. Es ucraniana y tuvo que marcharse porque la situación en su país era insostenible: «En Ucrania no podía ni trabajar y había mucha pobreza. En España me he sentido querida, ayudada por su gente. Gracias a la ayuda de la asociación aún estoy viva», explica Yanoslava, que tras quedarse viuda y perder su trabajo, se apoya en las ayudas de la organización diocesana para poder seguir hacia delante.
Y esas ayudas vienen de muchas fuentes. Mientras Mª del Carmen enseña a ‘La Verdad’ el ropero donde guardan todas las prendas que los ciudadanos han donado, cuatro personas han llegado con bolsas de ropa para aportar su granito de arena en la lucha contra la pobreza, para ayudar a los necesitados, que cada vez son más. «Estamos desbordados. Antes sólo venían inmigrantes y ahora también acuden españoles para que les ayudemos. Antes sólo venían mujeres y ahora muchos hombres llegan con muchas necesidades», explica Mª del Carmen.
Necesidades que muchas veces no son abarcables, pero que la organización diocesana intenta cubrir. «Siempre me han atendido muy bien. Cuando mi hijo nació y no tenía dinero, Cáritas me ayudó con ropa, con pañales y con leche», afirma Elisabeth sonriendo y mirando a su hijo Elkin, que está sentado al lado de su madre, esperando a que los llamen.
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