Investigan la implicación del padre en la muerte de un bebé en Zarautz
El hombre suma 11 arrestos y antecedentes por maltrato a su mujer y rapto a su hija
El Mundo, , 08-10-2010Por un lado, una cuesta de pendiente pronunciada, llena de maleza, con el suelo resbaladizo y plagado de manzanas recién caídas del árbol. Por el otro, una escalera también empinada, sombría y húmeda. Al final de los dos caminos, la carretera que separa Getaria de Zarautz. Dos salidas que difícilmente pudo afrontar en solitario Chaid-Aisa, la niña de 18 meses que apareció muerta ayer en la playa de esta última localidad.
La hipótesis de que la pequeña pudo haberse marchado por su propio pie del parque donde supuestamente durmió la noche del miércoles con su padre decayó pronto. Los datos que se conocieron a lo largo de la jornada configuraron un cuadro trágicamente típico de violencia familiar y fueron haciendo cada vez más nítida la tesis de que el padre, un ciudadano de nacionalidad marroquí de 41 años con once arrestos a sus espaldas, antecedentes por maltrato a su ex pareja y por haber raptado antes a su hija, podía ser responsable de la muerte de la menor.
El hombre, bajo el que pesaba una orden de búsqueda y captura emitida en agosto por un juzgado de Bilbao por quebrantar la orden de alejamiento de su ex pareja, fue detenido y prestó declaración en la comisaría de Zarautz. La madre, de origen rumano, fue localizada por la Ertzaintza en Eibar, donde al parecer se había instalado para rehacer su vida con una nueva pareja. También prestó declaración en Zarautz.
La gran incógnita es por qué de nuevo la pequeña estaba en manos del progenitor, denunciado el pasado 17 de julio por raptarla. En aquella ocasión, su ex pareja visitó Zarautz con la menor para arreglar unos papeles. La mujer tuvo un encuentro con el padre que derivó en una fuerte discusión, en la que el hombre la golpeó en la cabeza. Logró huir sin su hija y denunciar los hechos. El individuo fue localizado al día siguiente en la localidad vizcaína de Galdakao, ante la denuncia de un particular que le vio deambulando toda la noche con la niña.
Tres meses después, la historia se ha repetido con un fatal desenlace. La Ertzaintza investiga la implicación del padre en la muerte de la niña. El caso está manos del juzgado de instrucción número 1 de Azpeitia, que decretó el secreto de sumario.
El suceso se desencadenó a las 5.20 horas, cuando el padre alertó a la Ertzaintza de que su hija, con la que dijo haber pernoctando al aire libre en el parque de Montetxio, cerca del restaurante Aitan Etxe, había desaparecido mientras dormían.
La Dirección de Atención de Emergencias activó un amplio dispositivo de búsqueda en el que participaron la unidad canina, la de rescate de montaña y un equipo de buzos, además de miembros de la Cruz Roja, la DYA y la Policía local. A las 9.00 horas, dos vecinos avistaron el cuerpo hinchado de la pequeña flotando en el mar, frente al lugar donde pernoctó. Ambos se lanzaron al agua junto a un ertzaina para rescatar el cuerpo ya sin vida de la pequeña. Fue imposible reanimarla. El Instituto Anatómico analizó el cadáver.
El suceso provocó una cascada de reuniones de los servicios sociales de la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Zarautz. El departamento foral de Política Social explicó que, aunque había atendido en dos ocasiones a la madre de la pequeña por un problema de violencia de género, «en ningún caso» detectó «índices de desprotección» hacia sus dos hijos. «La atención ofrecida a ella y a sus dos hijos la pequeña y un niño en el recurso foral de urgencia ha sido correcta y se ha ajustado en todo momento a sus necesidades, proporcionándole así una protección frente a a la actitud agresora de su pareja», precisó el departamento, que insistió en que la protección ofrecida a la mujer se ha prolongado «el tiempo que ella ha querido». El ente foral puso en manos de la Ertzaintza el expediente.
Aralar solicitó la comparecencia de la diputada del área, Maite Etxaniz, para que explique un caso que ha saltado por los servicios de varios municipios. El Consistorio de Zarautz, que no ofreció explicaciones sobre su intervención con esta familia, condenó el caso y se mostró abierto a colaborar para su «rápido esclarecimiento».
La muerte conmocionó a la localidad costera. Según los testimonios recabados, el hombre vivía en una caseta ubicada en el parque de Montetxio junto a dos indigentes y hacía trabajos ocasionales en el puerto de Getaria en tareas de limpieza y pesca, si bien la Cofradía de Pescadores negó que formara parte de la tripulación de alguno de sus barcos. Los vecinos lo describían como un hombre «desesperado», con problemas para conseguir sus papeles y un trabajo, que en ocasiones pidió ayuda a Cáritas.
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