SUCESOS

La Ertzaintza investiga la muerte de la niña que apareció sin vida en la playa de Zarautz

El padre posee antecedentes por raptar a la menor, de 18 meses. El progenitor, que se halla detenido, dijo que ambos dormían en una chabola y que desapareció de madrugada sin que él se diese cuenta

Diario Vasco, JAVIER PEÑALBA | SAN SEBASTIÁN., 08-10-2010

Una niña de un año y medio apareció muerta ayer en aguas cercanas al puerto de Zarautz. La Ertzaintza detuvo al padre de la menor y trata de esclarecer las circunstancias que rodean al caso. El progenitor declaró que la pequeña se despertó de madrugada y, sin que él se percatase, se alejó de la zona. La Policía cuestiona la veracidad de esta versión. El padre posee una decena de antecedentes policiales, varios de ellos por malos tratos hacia su esposa y otro por el secuestro de su propia hija, por el que ya había sido arrestado el pasado mes de julio.
Zarautz estaba conmocionada por la trágica muerte de esta pequeña. Decenas de vecinos que a diario caminan por al paseo marítimo que une la localidad con la vecina Getaria no ocultaban su desazón por lo sucedido. Los hechos ocurrieron de madrugada. Según informó el departamento de Interior del Gobierno Vasco, el centro de atención de emergencias recibió a las 5.20 horas una llamada telefónica efectuada por el padre de la víctima, de 41 años, nacionalidad marroquí, natural del Sahara y que se hacía llamar Said, aunque este no es su verdadero nombre.
El progenitor relató al operador que ese instante atendía el servicio que su hija de dieciocho meses de edad, Chaid-Aisa, había desaparecido. Explicó que ambos dormían en una chabola situada en el parque Montetxio, ubicado sobre la carretera N-634, junto al restaurante Aiten Etxe y al lado del pequeño puerto de la localidad. El padre declaró que al despertarse descubrió que su hija no se hallaba en el lugar en el que la había dejado dormida.
El aviso puso en alerta a los servicios de búsqueda y salvamento que fueron coordinados por una técnico de Atención de Emergencias del Ejecutivo Vasco. En la zona se dieron cita efectivos de la Brigada Móvil de la Ertzaintza, con personal especializado en montaña y acompañados por perros adiestrados. También acudieron agentes de la Guardia Municipal de la localidad y miembros de la DYA, entre otros. En cuanto se establecieron los diferentes grupos y se asignaron las tareas, los integrantes se desplegaron por la zona.
Las fuentes citadas precisaron que apenas habían transcurrido unos minutos desde el inicio del rastreo cuando el cuerpo de la niña fue avistado inerte en el agua. Eran ya las nueve de la mañana. El cuerpo se hallaba muy cerca de la entrada al puerto de la localidad.
Efectivos de la Ertzaintza saltaron al agua y recuperaron el cadáver, que depositaron sobre la arena. En el lugar se personaron la autoridad judicial y el médico forense. El cadáver de la niña fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Donostia donde se le practicó la autopsia. La juez de Azpeitia que instruye el caso ha decretado el secreto de las actuaciones.
Investigación
La Ertzaintza ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias en las que se produjo el suceso. La versión ofrecida por el padre fue objeto de una exhaustiva comprobación por parte de los agentes. Los policías trataban ayer de determinar si el relato aportado por el progenitor se ajustaba a las evidencias halladas.
Fuentes consultadas consideran que la coartada del padre presentaba varios flancos débiles. Algunas fuentes ponen en duda que la pequeña, con apenas año y medio, pudiese haber descendido de la zona en la que supuestamente pernoctaban, hubiese cruzado la carretera y llegado hasta al agua. La chabola se encuentra bastante alejada de la N-634 para una niña de la edad de la víctima. La pequeña, además, tendría que haber salvado los obstáculos que para ella presentaban, por un lado, el sinuoso camino de descenso y, por otro, las numerosas escaleras existentes en la zona. Todo ello sin olvidar que a la hora en la que presuntamente se produjo la marcha de la menor era de noche.
Se espera, en este sentido, que la autopsia aporte datos relevantes para el esclarecimiento del caso.
Detención
Tras la localización del cadáver de la niña, el padre fue detenido. El arresto, según señalaron fuentes de Interior, obedecía a una requisitoria de busca y captura dictada en agosto por un órgano judicial de Bilbao. La orden instaba a la Policía a arrestar al sospechoso y a trasladarlo a dicho juzgado, después de que no compareciese en un juicio por quebrantamiento de condena.
El padre, según fuentes consultadas, posee un dilatado historial delictivo. Cuenta con al menos una decena de arrestos, la mayoría de ellos por violencia contra su ex pareja y por el secuestro de su hija.
Said había convivido con una mujer de nacionalidad rumana con quien había tenido a su hija ahora fallecida. La madre, a su vez, tenía otro hijo, un niño de unos cinco años fruto de una relación anterior.
El pasado mes de junio, el padre ya fue arrestado por la Ertzaintza por raptar a su hija y golpear a su ex pareja. Entonces, según informó el departamento vasco de Interior, el matrimonio vivía separado y la hija de ambos residía con la madre en el extranjero. Sin embargo, la mujer regresó a Zarautz para cumplimentar varios asuntos legales que tenía pendientes con su ex pareja. Por este motivo, ambos se encontraron en la vivienda de él. Durante el encuentro, se inició una fuerte discusión y el hombre golpeó a la mujer en repetidas ocasiones en la cabeza, causándole diversas heridas en la cara y en el cuero cabelludo. Sobre las once y media de la noche, la mujer consiguió huir de la vivienda y dejó en el lugar a la niña así como sus pertenencias.
A la mañana siguiente, la ex compañera llamó por teléfono a su ex pareja para que le entregara a su hija, pero éste se negó al tiempo que le comunicó que se había ido de Zarautz. Igualmente, le amenazó con que no volvería a ver a la niña nunca más. Ante esta situación, la mujer acudió a la comisaría de Zarautz, donde denunció los hechos. La Ertzaintza inició entonces una investigación para localizar al sospechoso. Al día siguiente, un vecino de Galdakao alertó a la Policía Local de la presencia de un hombre con una niña pequeña que había estado deambulando de noche por las calles del pueblo. Los policías locales localizaron a Said y, tras identificarle, alertaron a la Ertzaintza de que se trataba de la persona que estaban buscando.
La madre había solicitado en dos ocasiones la ayuda que presta la Diputación de Gipuzkoa a mujeres víctimas de malos trastos. En los últimos días, el padre había recuperado a la niña, si bien todo parece indicar que lo había hecho con la connivencia de la madre. Ambos habían sido vistos de nuevo juntos en la localidad, a pesar de que existía una orden de alejamiento.
El Ayuntamiento de Zarautz hizo público un comunicado en el que lamentó la muerte de la niña y pidió a la Policía y a los jueces que lleven a cabo la investigación con la mayor celeridad. Aralar solicitó la comparecencia de la diputada foral de Política Social, Maite Etxaniz, para que informe sobre la actuación de los servicios sociales en este caso.

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