Un incendio acaba con la vida de un matrimonio

El Correo, MARÍA ÁNGELES CRESPO, 07-10-2010

Erika Loaisa Núñez, boliviana de 29 años y Freddy Beltrán Genes, colombiano de 42, habían quedado en casa, el tercero derecha del número 40 de la calle Santa Lucía, – un edificio protegido – sobre las diez de la mañana. Después de haber acudido a sus respectivos trabajos tenían marcada una cita muy especial en sus agendas. Ella pertenecía a la junta de la Asociación Boliviana y estaba invitada a la recepción oficial de los Príncipes de Asturias en Ircio. Pero la fatalidad sesgó sus vidas.

Poco después de las 11.00 horas se escuchó una explosión y la rotura de los cristales de la galería del piso en el que Erika y Fredy residían alertó a los vecinos que comprobaron, además, que por los huecos dejados por los vidrios rotos salían grandes llamaradas.

Una mujer que en ese momento pasaba por la zona se acercó al inmueble y llamó a los timbres de todos los pisos para avisar a los que pudieran encontrarse en su interior. De inmediato fueron desalojando las viviendas. Los bomberos y la policía, así como dos dotaciones del Sacyl llegaron cinco minutos después, pero ya nada pudieron hacer por el matrimonio.

A última hora de la noche de ayer no se habían ofrecido datos oficiales sobre las causas del incendio y tampoco se había esclarecido el momento exacto en el que comenzaron las llamas. El responsable del parque de bomberos, José Ángel Amo, apuntó que «nada hace pensar que se produjera una explosión que desatara el fuego. De la que hablan las personas que estaban cerca entendemos que es la que escucharon al romperse los cristales por la acción del calor. El fuego, cuando hemos venido, era muy importante».

La policía científica, que llegó a las 12.30 horas, será la que determine las causas del siniestro. Baraja distintas hipótesis pero todo apunta a que el origen se halle en la instalación eléctrica, dado que en el piso no existía gas. «Tenían todo eléctrico y acababan de reformar el piso», comentaron algunos de sus conocidos, que fueron apareciendo poco a poco hasta el lugar.

Incredulidad

A medida que el colectivo inmigrante iberoamericano fue conociendo lo sucedido empezaron a entremezclarse en el lugar los acentos colombianos, ecuatorianos y bolivianos, principalmente, y todos compartieron pesar e incredulidad.

Sabían que Erika y Freddy iban a ir al acto oficial de Ircio. «Era algo muy especial; estaban muy ilusionados con poder acudir», apuntó Eloísa Pedraza, presidenta de la asociación colombiana, amiga personal de la pareja y que «había quedado con ella para acudir juntas. La estuve llamando varias veces y no contestó. Quién iba a pensar que era por esto, todavía no puedo creérmelo». La presencia de bomberos, policía, y ambulancias (con sus efectivos sin actuar) confirmó los peores pronósticos. Ella llegó sobre las 13.30 horas y lo hizo acompañada por la concejala de Servicios Sociales, Conchi Ortega, y del párroco de la Iglesia del Espíritu Santo. La responsable municipal anunció el inminente «apoyo psicológico a los familiares y amigos y veremos si el resto de vecinos necesita algo».

El trabajo inicial de los bomberos acabó a la misma hora y la desesperación y desconsuelo aumentaron entre todos los presentes, que no querían abandonar el lugar hasta que los cadáveres fueran recuperados. Un hecho que se produjo a las 16.15 horas.

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