* Cuestión de justicia - CELESTE LÓPEZ El Gobierno concede la viudedad a la madre de Dalila, muerta por la gripe A, y abuela de Rayán, fallecido por un error

Cuestión de justicia

La Vanguardia, CELESTE LÓPEZ - Madrid , 06-10-2010

La imagen de Aziza Ismail ocupó buena parte de las portadas de los periódicos españoles en julio del 2009. E impactó por su profundo dolor. Un dolor que iba más allá de la desesperación por la muerte de un ser querido. Su cara era el reflejo del alma desgarrada por toda una vida llena de sufrimiento y tristeza. En sólo dos semanas esa mujer marroquí había perdido a su hija, que apenas había estrenado los 20 años y a su nieto, de quince días, muertos en España, el país en el que habían puesto sus esperanzas de una vida mejor. Pero, precisamente por el espacio que ocupó en los medios de comunicación el horror vivido por esa mujer, el Gobierno español se dio cuenta de que a Aziza Ismail se le habían hurtado sus derechos tras la muerte de su marido cinco años antes, también en España. Ahora, el Instituto Nacional de la Seguridad Social acaba de fallar a favor de su derecho a una pensión de viudedad.

Lo vivido por Aziza en aquellos horribles días de julio del 2009 ocupó ampliamente la atención de los medios de comunicación. No era para menos. Dalila, su hija veinteañera se había convertido en la primera víctima de la gripe Ade España, noticia triste a la que había que sumar que la joven marroquí estaba embarazada de 28 semanas. Los médicos consiguieron, mediante cesárea, salvar la vida del bebé, Rayán. Pero la alegría duró poco. A los pocos días, el pequeño moría a consecuencia de un error médico.

Fue entonces, ante la sepultura de Rayán en Mdiq (Marruecos), cuando se supo que esta era la tercera vez que Aziza despedía a un familiar cercano en muy poco tiempo. Cinco años antes, su marido, Driss Mimouni, de 40 años, moría en accidente laboral mientras trabajaba en unos trabajos de construcción en la localidad tarraconense de Cunit. Él, un trabajador irregular contratado por un empresario marroquí que se dio a la fuga, dejaba viuda y cuatro hijas. A Aziza ni siquiera se le ocurrió reclamar la pensión de viudedad que le correspondía por la muerte en accidente laboral, tal y como estipulan los convenios internacionales. Cogió a sus hijas y regresó a Marruecos, con una mano delante y otra atrás.

El hecho de que no cobrara pensión llamó la atención tanto del director general del INSS, Fidel Ferreras, como del secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granados. “No ha sido fácil -reconoce Granados-porque Aziza regresó a su país sin reclamar la pensión, quizá por miedo por la situación irregular en la que se encontraba. Si no reclamas, el sistema no se activa”. Localizarla tampoco fue fácil, quizá por el propio miedo de la mujer hacia las instituciones. “Yo creo, que pensaba que le reclamábamnos algo”, indica el secretario de Estado.

Aziza cobra desde septiembre 733,65 euros mensuales.

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