El sueño de un Islam tolerante
El Mundo, , 05-10-2010Tenía 62 años, los mismos que el profeta Mahoma cuando murió; andaba por ahí con ese corazón rebosante de preguntas que anida en los buenos hombres de fe; y se sacaba crujientes las azoras coránicas de la cabeza, como recién hechas. Para compartirlas con un ateo, con un católico, o con todo aquel que quisiera echarse algo de esperanza al coleto.
«¿Estás bien? ¿Todo está en orden?», preguntaba. Y luego te enseñaba las piezas del puzle que tenía delante. «La esencia del islam es el camino del medio», insistía. Y del comedimiento hacía religión.
El domingo falleció el hombre que fue clave de bóveda del islamismo en España y catalizador de su democratización. Cuando el corazón dejó de funcionarle, estaba haciendo la oración del amanecer.
Mansur Escudero nació en la localidad malacitana de Almáchar el 7 de noviembre de 1947. Educado en el nacionalcatolicismo de la Dictadura, el joven cursó el bachillerato con los jesuitas de San Estanislao de Kostka. Su conversión a la fe musulmana no tuvo lugar hasta finales de los años 70, cuando abrazó el islam y trató de asentar sus bases en un país, España, donde la fe de Mahoma tenía un cartel entre lo exótico y lo execrable.
El militante antifranquista cambiaba así de trinchera. Era por entonces cuando el joven neuropsiquiatra empezó a colaborar con el doctor Castilla del Pino y cuando la democracia salía de un bostezo de años. Si había mil espacios que ocupar en la nueva España, Mansur había elegido el suyo.
Frente a los instigadores que llegaban con gasolina al debate, Mansur siempre aparecía con un balde de agua para apagar el fuego. Firme defensor de la libertad religiosa, la igualdad de género y la tolerancia, al malagueño se le debe la creación allá por 1980 de la primera comunidad de musulmanes españoles de nuestro país.
«Hay gente muy exaltada, como los terroristas, como los extremistas de las caricaturas de Mahoma… Todo esto va en descrédito nuestro, se acaba instrumentalizando políticamente», comentaba con voz cansada. «Y nuestro trabajo es darle la vuelta a este estado de cosas. Islam significa paz. Y eso es lo que tenemos que transmitirle a la gente».
Escudero llegó a ser el principal representante de los musulmanes en España y fue secretario general de la Comisión Islámica de España. Una vez allí arriba, no perdió jamás sus señas de identidad: la cara de que otro islam es posible, el tipo del carácter conciliador y de gestos tranquilos, el líder enemigo de los aspavientos y dotado de una gran espiritualidad.
Mansur fue cofundador de la Federación de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) y, al día de su muerte, presidente de la Junta Islámica, el caballo de Troya de la media luna moderna en este país.
A él se debe en parte el contenido de los Acuerdos de Cooperación del Estado con su comunidad, suscritos en 1992. O el impulso a la vertiente académica de su fe: fue el creador del curso de experto en cultura y religión islámicas que imparte la UNED. O que permanezcan vivos entre las voces musulmanas el debate de la laicidad del Estado y los aires de cambio. O páginas memorables de ética valiente, como aquella fatwa que dictó contra Bin Laden y su terrorismo de petrodólar.
A Mansur Escudero lo vimos batiéndose el cobre siempre por el hermanamiento y el diálogo interreligioso. Una de sus últimos sueños fue el rezo compartido católico-musulmán en la Mezquita de Córdoba. Allí estuvo yendo durante días solo a las puertas del monumento, hasta que el obispo de Córdoba le vino blandiendo en alto un no.
Mansur Escudero fue enterrado ayer por la tarde en la parte musulmana del cementerio municipal de Almodóvar del Río (Córdoba), rodeado de varios centenares de personas y como mandaba su fe.
Más de un millón de musulmanes que viven en España le van a echar en falta. Aunque no sean conscientes, los que no son musulmanes también.
Mansur Escudero, presidente de Junta Islámica, nació el 7 de noviembre de 1947 en Málaga y murió el 3 de octubre de 2010 en Almodóvar del Río (Córdoba)
(Puede haber caducado)