El 25. º encuentro internacional por la paz promovido por la comunidad de San Egidio comienza hoy en Las 24 mesas redondas que se celebrarán hasta el martes girarán en torno a la paz

Convivir en tiempo de crisis

La Vanguardia, ORIOL DOMINGO, 03-10-2010

ORIOL DOMINGO – Barcelona
Francisco de Asís, santo, es hombre radicalmente de paz. Consigo mismo, con los demás, con su entorno y como creyente en Dios. El espíritu pacificador, fraternal y dialogante de Asís soplará estos días otoñales en una Catalunya internacional. Así será en Badalona, Manresa, Sant Feliu de Llobregat, Tarragona, Terrassa. Estas ciudades se suman a Barcelona como sedes del Encuentro internacional de oración por la paz, organizada por la comunidad de San Egidio, que comienza hoy y concluirá en el atardecer del próximo martes.

La comunidad de San Egidio, fundada en la Roma de 1968 por Andrea Riccardi, es un grupo de laicos con incidencia eclesial y cívica, comprometido con la renovación del Vaticano II y solidario con los sectores marginales del primer y del tercer mundo.

Será la segunda vez que este encuentro se celebra en la capital catalana y, a la vez, es la 25. º edición desde que dicha comunidad tomó el relevo al primero de estos encuentros, el de Asís, ciudad natal de San Francisco, en 1986, que fue convocado por el papa Juan Pablo II. El lema del Encuentro del 2010 es “Convivir en un tiempo de crisis. Familia de los pueblos, familia de Dios”. Son tiempos de crisis económica, social, cultural, eclesial, de fundamentalismos políticos y religiosos. Las 24 mesas redondas de este encuentro abordarán diversas cuestiones en torno a dicho lema.

Paz o guerra catastrófica.
Esta peregrinación a favor de la convivencia y de la paz, que hoy pasa por Barcelona, comenzó en Asís con un carácter básicamente interreligioso.

Aquel encuentro fue un acontecimiento inédito, histórico. Representantes de las Iglesias cristianas y de las grandes religiones del mundo se reunieron por vez primera en la historia. “Hay un fondo común – son palabras pronunciadas en aquella ocasión por el Papa polaco-en el que trabajar juntos para la solución de ese dramático desafío de nuestra época: ¿Paz verdadera, o guerra catastrófica? (…) La paz no sólo está en las manos de los individuos, sino también de las naciones (…) La paz va mucho más allá de los esfuerzos humanos. Esa es la razón por la que cada uno de nosotros reza por la paz”. Para el humano creyente, orar implica un sentido de Dios.

Encuentro de Barcelona.
Desde el Asís de Francisco partió la peregrinación que cada año celebra su encuentro de oración, reflexión y diálogo por la paz en ciudades significativas. Roma, otra vez Roma, Varsovia, Bari, Malta, Bruselas, Milán, Asís, Florencia, Roma, Padua/ Venecia, Génova, Lisboa. Y Barcelona, sede del encuentro del 2001.

El lema de aquel encuentro de Barcelona fue “Las fronteras del diálogo: religiones y civilizaciones en el nuevo siglo”. En el manifiesto de la paz leído en la ceremonia de clausura en la plaza de la catedral se afirmaba: “En la conciencia de las diferentes religiones resuena el eco de una convicción. Dios ama la paz y no quiere la guerra y quien invoca el nombre de Dios descubre que su nombre quiere decir paz. Esta convicción y esta oración son una riqueza para el mundo (…) La paz es el nombre de Dios, y quien usa el nombre de Dios para odiar al hombre o para usar la violencia abandona la religión pura. Ninguna razón ni ninguna injusticia padecida justifican nunca la eliminación del otro”.

Juan Pablo II envió un mensaje a los reunidos en la capital catalana. Dijo: “Os habéis reunido en esta ciudad de Catalunya, tan querida por mi, una ciudad que se abre al Mediterráneo y mira a horizontes más amplios (…) Junto con vosotros, representantes de las grandes religiones mundiales, hemos de remar mar adentro hacia el gran océano de este mundo para ayudar a todos a levantar la mirada y dirigirla hacia las alturas, hacia el único Dios y padre de todos los pueblos de la tierra. Así reconoceremos que las diferencias no nos empujan al enfrentamiento sino al respeto, a la colaboración leal y a la construcción de la paz. Todos hemos de apostar por el diálogo y por el amor como las únicas vías que nos permitan respetar los derechos de cada uno y afrontar los grandes retos del nuevo milenio”.

Después del encuentro de Barcelona la peregrinación pacificadora impulsada por la Comunidad de San Egidio prosiguió por Palermo, Aquisgrán, Milán, Lyon, Washington, Asís, Nápoles, Chipre y, el pasado año, Cracovia. En la ciudad natal de Karol Wojtyla, y a setenta años del estallido de la Segunda Guerra Mundial, el lema del encuentro fue “Religiones y culturas en diálogo”.

Cracovia condenó el racismo.
El sucesor de Wojtyla en la cátedra de Pedro, Benedicto XVI, mantuvo la costumbre de enviar un mensaje a los reunidos en estos encuentros. De las palabras del Papa bávaro cabe deducir que vislumbró un renaciente racismo, que condenó, y la reciente polémica sobre la creación.

“Es particularmente importante – dijo-el papel que las religiones pueden y deben dar para promover el perdón y la reconciliación contra la violencia, el racismo, el totalitarismo y el extremismo que desfiguran la imagen del creador del hombre, cancelando el horizonte de Dios y, en consecuencia, llevan al desprecio del hombre mismo. Que el Señor nos ayude a construir la paz, partiendo del amor y de la comprensión recíproca”.

Y en Cracovia se decidió que la siguiente edición de estos encuentros por la paz, la 25. º , se celebraría, por segunda vez, en Barcelona entre los días 3 y 5 de este octubre. Benedicto XVI, que dentro de un mes visitará Barcelona para consagrar el templo de la Sagrada Familia, enviará un mensaje. Las palabras del Papa versarán sobre la construcción de la paz y la convivencia entre pueblos, personas, culturas y religiones en el mundo del siglo XXI.

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