Los conservadores holandeses avalan el pacto de gobierno con los ultras
El liberal Mark Rutte será primer ministro con apoyo del islamófobo Wilders
La Vanguardia, , 03-10-2010Después de casi siete horas de emocionantes discursos y acaloradas discusiones, el congreso del partido conservador holandés (CDA) aprobó ayer pactar con un partido islamófobo de extrema derecha para gobernar en coalición con el partido liberal (VVD). El camino queda así despejado para que en los próximos días el liberal Mark Rutte sea nombrado primer ministro: será el primer gobierno holandés que se forma en minoría desde la Segunda Guerra Mundial.
Los democristianos holandeses sufrieron un severo varapalo en la elecciones legislativas de junio, cuando pasaron de ser la primera fuerza más votada a la cuarta. La idea de gobernar con el apoyo parlamentario del Partido para la Libertad, del radical Geert Wilders, había causado un terremoto en el partido y más de 4.800 militantes, un número récord, participaron ayer en el congreso extraordinario convocado para pronunciarse sobre el pacto.
Los detractores del acuerdo se hicieron oír más que sus partidarios, pero el resultado fue mucho más claro de lo anticipado: el 68% de los militantes se pronunció a favor y el 32% en contra en una votación por momentos caótica. “Me alegro de no haber perdido vuestra confianza”, afirmó visiblemente emocionado el presidente del partido, Maxime Verhagen, que será vicepresidente del nuevo gabinete. Las divisiones internas de la CDA durante los tres meses que ha durado la negociación casi le hicieron tirar la toalla, había explicado en su intervención a media mañana.
Con todo, uno de cada tres miembros del partido rechaza la decisión de pactar con la extrema derecha, un resultado que arroja dudas sobre su unidad interna, como varios de sus primeros espadas destacaron en sus intervenciones.
Fue sobre todo la vieja guardia del partido – varios ex primeros ministros incluidos-la que se pronunció contra el acuerdo. “¿Cómo le voy a explicar esto a ese amigo musulmán que trata de ser un buen holandés?”, planteaba una resolución.
El rechazo visceral de Wilders a la fe mahometana (la considera una ideología peligrosa, no una religión) casa mal con la libertad religiosa tan preciada en Holanda, donde alrededor de un millón y medio de personas profesa el islam. Las generaciones más jóvenes, en cambio, se mostraron convencidas de que el pacto no traiciona la esencia del partido.
La crucial votación se produjo al mismo tiempo que Geert Wilders ofrecía un discurso en un hotel de Berlín. Llegó entre protestas, invitado por el ultraconservador René Stadtkewitz, que tras dejar la CDU de Angela Merkel ha anunciado la creación de un nuevo partido de marcado acento antimusulmán. “No somos como Merkel, no aceptamos la islamización” de la sociedad, dijo Wilders, en plena campaña por una alianza internacional “por la libertad” y contra el islam.
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