BALONCESTO / Mundial femenino

Bronce con aroma caribeño

España logró ayer su primera medalla mundialista. La nacionalización de la pívot del Perfumerías Avenida, el plus perfecto para el talento de Valdemoro, Torrens...

El Mundo, , 04-10-2010

De un país tan remoto como San Vicente
y las Granadinas, en el corazón
del Caribe, proviene Sancho
Lyttle, el elemento diferenciador, el
plus necesario para que la selección
femenina de baloncesto lograra ayer
la primera medalla (bronce) de su
historia en los mundiales. Poderío
atlético en la pintura, fuerza de la naturaleza,
sobriedad de ébano, justo
lo que demandaba un grupo que, liderado
incuestionablemente por
Amaya Valdemoro, no ha dejado de
evolucionar, pese a su inferioridad física,
en el panorama internacional
durante los últimos años. «Se cierra
una década histórica de una manera
muy bonita», valoraba ayer José Luis
Sáez a este periódico.
El pasado 25 de junio, el Consejo
de Ministros concedía a Sancho
Tracy Constance Lyttle la nacionalidad
española por carta de naturaleza.
«En ella concurren circunstancias
excepcionales como poseer excelentes
cualidades físicas y técnicas
para destacar en el baloncesto, lo
que puede contribuir a elevar el potencial
del equipo nacional en proyectos
futuros, como el próximo
Mundial», rezaba el documento oficial,
en una precisa descripción de la
jugadora de 27 años y 1’93metros.
Su relación con el baloncesto español
viene de lejos. En 2006 fichó
por EBE Promociones Santa Eulalia.
Permaneció tres temporadas en Ibiza
y la pasada jugó para el Perfumerías
Avenida, club con el que fue
MVP del curso (15,9 puntos y 10,5
rebotes por noche) y con el que ha
renovado. Como muchas jugadoras,
Lyttle pasa los veranos en laWNBA,
donde también es una estrella. Éste,
el de su debut con España, se alargó
más de la cuenta, pues su equipo,
Atlanta Dream, se coló en la final,
que acabó hace un par de semanas.
Lo justo para ponerse a las órdenes
de José Ignacio Hernández, a un
Mundial que suponía una oportunidad
única para España. Arropada
por sus compañeras –especialmente
por Valdemoro, la capitana– para su
rápida integración, Sancho demostró
que no acudía de paseo a la República
Checa. Tras lesionarse en la
espalda en el partido de infarto de
cuartos, ayer, con visibles gestos de
dolor, demostró su implicación ante
las torres bielorrusas. Con 22 puntos
y 11 rebotes comandó la exhibición
de la selección que, de principio a
fin, lideró el marcador. «Ya sólo pienso
en el tiempo que queda para que
nos volvamos a juntar el año próximo
», decía tras el partido.
Fue la joven Alba Torrens, con 15
puntos en un suspiro, la protagonista
del estruendoso inicio español
(37-20). Sin embargo, las chicas de
Anatoly Buyalsky, que protagonizaron
la sorpresa del torneo al apartar
a Rusia de la lucha por las medallas,
no se dieron por vencidas.
Recuperando poco a poco el terreno
perdido, en el tercer cuarto llegaron
incluso a acariciar la remontada
(46-45), pero justo en ese instante
el talento y energía de Lyttle
sirvió para aportar la calma y volver
a estirar el marcador.
La aportación de la caribeña ha
sido fundamental para culminar el
gran éxito del baloncesto femenino
español que, hasta el momento,
contaba en su palmarés sólo con
medallas europeas (un oro, una
plata y cuatro bronces). Acabó como
segundamáxima anotadora del
Mundial –18,4 puntos por partido;
Valdemoro fue cuarta con 17,7– y
segunda máxima reboteadora
(11,5). Eso sí, pese a los números,
nadie duda sobre quien es el corazón
de este grupo. El presidente de
la Federación tampoco: «Amaya ha
sido el buque insignia. El carácter.
Lo ha transmitido al equipo».

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