El Gobierno holandés tendrá el apoyo de la ultraderecha antimusulmana

El Partido para la Libertad (PVV) de Geert Wilders desempeñará un papel crucial en el nuevo Ejecutivo de La Haya, cuya alianza entre democristianos (CDA) y liberales (VVD) necesita del partido más polémico de la historia política holandesa para tener mayoría parlamentaria. La noche del martes llegaron al acuerdo.

El Día, EFE, La Haya, 30-09-2010

La extrema derecha antimusulmana desempeñará un papel crucial en el nuevo Gobierno en Holanda, cuya alianza entre democristianos (CDA) y liberales (VVD) necesita del partido más controvertido de la historia política holandesa para tener mayoría parlamentaria.

Los grupos parlamentarios de los tres partidos deben finalizar los últimos detalles del pacto anunciado el martes por la noche por los líderes de las tres formaciones, un acuerdo que cerró la incertidumbre abierta tras las elecciones del 9 de junio.

Sin embargo, toda la atención está en el CDA, algunos de cuyos diputados se mostraron críticos durante las negociaciones con la idea de colaborar con el partido xenófobo.

El antimusulmán Partido para la Libertad (PVV) “es el centro de influencia” de la política en el país, según recalcó el líder de la formación, Geert Wilders, tras conocerse en la noche del martes el acuerdo entre los tres partidos.

Su posición, en la que no forma parte del Gobierno y sólo le apoya desde el Parlamento, hace que Wilders cuente con una capacidad de influencia cómoda y sin responsabilidades, probablemente con el objetivo de fortalecer su partido de cara a futuros comicios.

Según Meindert Fennema, un politólogo de la Universidad de Amsterdam y autor de una biografía de Wilders, la posición de comodín para el Gobierno del político xenófobo le otorga “poder sin responsabilidades”, con lo que el antimusulmán “tiene una libertad enorme”.

El político xenófobo, que la próxima semana se enfrentará a un juicio por presunta incitación al odio con sus críticas e insultos al islam, ha sido consciente de que su partido es demasiado frágil en esta legislatura como para aportar ministros, por lo que aceptó no participar formalmente en la coalición de Gobierno, explicó el politólogo.

“Wilders no integra la coalición, pero tampoco tiene responsabilidades”, analizó Fennema, “lo que lo sitúa en medio de un dilema muy favorable, ya que es parte del Gobierno y de la oposición al mismo tiempo”.

Los liberales y los democristianos, que juntos suman 52 escaños en un Parlamento de 150, necesitaban a Wilders (24 diputados) para tener una mayoría suficiente en el Parlamento y sacar adelante sus decisiones y propuestas legislativas.

Fennema consideró que Wilders “tiene capacidad para llevar a cabo la visión coherente y elaborada que tiene a largo plazo” y que se concreta en fortalecer a su partido desde la posición estratégica que tendrá en esta legislatura. Este analista vaticina que el Gobierno apoyado por los antimusulmanes será estable porque, por un lado, la oposición está demasiado fragmentada como para desbancarlo.

Por el otro, los liberales no tienen una victoria asegurada si hubiese elecciones anticipadas, y sus socios en la coalición, los democristianos, que fueron los grandes derrotados de los comicios del pasado junio, cuentan con una posición electoral muy frágil.

Wilders, que en 2004 se escindió de los liberales del VVD, recuerda al electorado que su partido ha pasado de ser el de un disidente a situarse en el eje central del rumbo político holandés.

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